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miércoles, septiembre 25, 2013

Madrid - La Barranca por el Camino de Santiago

por: Zerolito

Voy a tratar de resumir este intenso último periodo que ha culminado con mi abandono en la Madrid-Segovia de este año.

Llega finales de agosto, me voy de vacaciones. En Cantabria pillo un virus que me provoca la diarrea más brutal que haya tenido nunca. Me deja totalmente seco y con unos dolores tremendos. Cuando comienzo a recuperarme de ésta, el primer día de curro me sobreviene una reacción alérgica de las gordas. Se me infla la cara como un globo. Urbasón y polaramine a mansalva. Cuando me recupero pillo una infección de garganta que supero el día antes de la Madrid-Segovia, con lo que me planto en el arco de salida de la mejor manera posible (¡ja!)

Me presenté en la línea de salida con una mentalidad distinta: dejaría marchar a todos mis amigos paquetes, iría tranquilo y tiraría de mi corta experiencia para llegar a Segovia, con la posibilidad de retirarme en cualquier momento si la cosa iba mal.

Pero no podía empezar mejor. Fresquito -llevo fatal el calor- y nublado. Comenzamos a trotar y al poco se me une una corredora, Pilar. Llevamos el mismo ritmo y comenzamos a hablar. Es su primera ultra y yo le voy contando lo poco que sé. Con esta agradable compañía pasan los kilómetros a buen ritmo. Primero Tres Cantos, luego Colmenar, en unos tiempos estupendos. Va todo sobre ruedas.

Al salir de Colmenar sale el sol y empieza a calentar de lo lindo. Nosotros vamos muy bien pero el sol pica y comenzamos a caminar más en las cuestas. Nos plantamos en Manzanares donde el amigo Cani nos obsequia con su compañía (y una cervecita fría para compensar la ausencia de isotónico en el avituallamiento). El calor aprieta ya seriamente, con lo que tras el avituallamiento nos ponemos a caminar, eso sí, a buen ritmo, hacia Mataelpino, kilómetro 50 de la carrera. Tras el espectacular recibimiento en el avituallamiento y con la moral por las nubes por lo conseguido hasta ahora salimos del pueblo por las sendas que conducen a la Barranca.

Y allí ocurrió. De repente un bajón físico tremendo y repentino hace que me separe de mi compañera, que se va hacia Segovia (lo logró, y me alegro como si fuera yo mismo el que cruzó la meta). El ritmo al caminar solo tras este mazazo moral y físico bajó estrepitosamente, me paro a descansar pero no recupero, tengo el estómago cerrado y necesitaría comer algo para afrontar los últimos 40km. Pienso en llegar a Cercedilla y descansar bien, rehidratarme, comer y continuar, pero antes hay que llegar a la Barranca, y no llega la jodía. Interminable. Sufriendo mucho llego finalmente y decido poner fin a mi periplo, tumbándome a la sombra a descansar. Tras esperar un coche de la organización que no llegó bajo caminando a Cercedilla, pero por el camino unos amabilísimos espectadores me acercan en coche (mil gracias desde aquí).

En Cercedilla veo a Yoku bien vigilado por Garabitas y Gebre. Le han pinchado suero, está muy mal, con calambres terribles, pero ha estado mucho peor. Me quedo con ellos hasta que conseguimos que lo metan en una ambulancia y se lo llevan a la Paz. Ahora está fuera de peligro pero estuvo a punto de colapsar su función renal, lo que acarrearía fatales consecuencias. Qué importante es mantener el delicado equilibrio físico en este tipo de pruebas. Ante esta situación no puedo evitar pensar que he hecho bien en retirarme a tiempo.

Tras una cañita bien ganada Gebre me llevó a Segovia (detallazo, gracias) a saludar a los llegados a meta. Hay una gran familia paquetil entre finishers, unfinishers y familiares. Jordan nos trae de vuelta a casa (gracias otra vez), muy contento por haber corrido fenomenal durante 50km y por haber sabido parar a tiempo. Y, al revés que en Cercedilla, no puedo evitar pensar en haber aguantado un poco más para entrar en esta meta mágica de Segovia. A los corredores realmente se nos va la pinza. Bueno, la meta tendrá que esperar a otras ediciones, porque realmente la entrada a Segovia es especial, única, y debe tener algún componente adictivo


En resumen positivo hice una magnífica carrera de 50km en la mejor compañía posible. De lo negativo que viví espero poder aprender para el futuro lecciones muy importantes, vitales. Porque por muy amable que sea esta prueba son 100km que hay que recorrer. Con calor se hacen especialmente complicados, y siempre tendremos que afrontarlos con serenidad y atendiendo a la rehidratación, alimentación, y sobre todo a las señales que nos envía el cuerpo y no podemos ignorar por muy motivados que estemos en alcanzar la meta.

Y, por supuesto, dar mi enhorabuena a todos los participantes, hayan llegado o no bajo el Acueducto. Porque hay que tener valor para enfrentarse a retos así.

martes, agosto 25, 2009

Torrecaballeros - Carrera del Esquileo

por: Zerolito

La idea de participar en la Carrera del Esquileo surgió en el curro. Una compañera tiene una casa en Torrecaballeros, lugar archiconocido por ser el punto de España con más corderos asados por metro cuadrado. Medio en serio, medio en broma, quedamos los compañeros para comer allí y de paso el menda correría la prueba. Pues ná... ¡¡allá vamos!!

Esta carrera está englobada en el V Circuito de Carreras Pedestres de Segovia. Son cuatro carreras, a modo de circuito veraniego que tan buen resultado han dado en otras ciudades, como Cuenca, Albacete e incluso Madrid con su Circuito Serrano que ya no lo es. Los alicientes son correr en la naturaleza, lejos del asfalto, sin masificar y con pocos pero abnegados voluntarios. Además la atención en meta dicen que está genial. Pues este es mi tipo de carreras favorito, así que vamos a ver.

Se anunciaba el día más caluroso del año, por lo que lo combatimos con cervecita fría, como mandan los cánones. Terminamos de comer muy tarde por la cantidad y calidad de los manjares allí expuestos (y todos a mi alcance, pachasco). Para terminar me curré unos gintonics que hicieron las delicias del personal, pachasco 2. Y en esto me doy cuenta de la hora... las seis menos cuarto. El dorsal se puede sacar hasta las seis, así que salgo con mi cuasi-autóctona compañera en busca de la salida, cruzando los dedos para que se hubieran acabado. Pero no, había dorsales disponibles y en un ejercicio de soberana irresponsabilidad este ceporro adquirió su dorsal.

Porque vamos... ¿tu dejarías correr a casi 40º a un amigo repleto de comida, cerveza y gintonic sin digerir? Hombre, que son 12km por cuestas interminables en las que no hay una sombra. Inconsciencia pura.

Pero ná... me visto de romano y más despistao que Aznar en una barbería me planto en la salida. Allí me reconocen los foreros AFA y Canillas, que me hacen la espera a la solana más que agradable con su animada charla. Son unos fenómenos. Lástima no haber visto a otros foreros que estaban por allí, como Malaika (gran fichaje paquetil), Alespinar (que es de mi pueblo materno) y el gran Ppong, entre otros.

¡PUM! Sin casi darme cuenta salimos. AFA se nos despega como una tirita en la ducha a la primera de cambio. Canillas y yo seguimos juntos, a 5 pelaos, lo que me sorprende. Ah, que es cuesta abajo... claro. La carrera decide que ya está bien de darnos vidilla y comenzamos a subir por un secarral en dirección a las montañas. No hay sombra ni nubes, nuestro Astro Rey se está cebando con nosotros. El gintonic hizo una segunda digestión como acertadamente sugireron Canillas y mi amigo Darth ;) y el ritmo iba cayendo con la misma intensidad con la que subía nuestro pulso y ritmo de jadeos.


Saliendo con la fresca


De rojo en segundo plano, Canillas y Zerolito

Llegamos al puesto de avituallamiento y aquí llega el único borrón de la carrera. NO HAY AGUA. Esto no debería ocurrir en una carrera popular que se celebra casi a 40ºC, y menos en el primer avituallamiento cuando más calor hace y, generalmente, los últimos en llegar son los que más necesitan reponerse. Yo estoy desesperao, echo a andar para tratar de asimilar el mazazo y buscar alguna botella a medio llenar que haya arrojado algún makinorri. En esto veo un montón de hielos para refrescar el agua que han tirado y no me lo pienso. Me dedico a roer el helado pedrusco y tratar de absorber todo el líquido. Mientras, el amigo Canillas se ha ido, así que afronto el resto de carrera en solitario.

Ahora estamos llaneando y después del hielo me encuentro algo mejor, o eso quiero creer. Al menos estoy entretenido pasándolo de un lado a otro de la boca. A un kilómetro de distancia hay dos personas que nos ofrecen agua. No son de la organización, con lo que el detallazo es aún más de agradecer. Me dan medio vaso porque se les está acabando y me ofrecen más. Apuro el mio y les digo que no, que guardaran para los que vienen detrás. Insuflado de vida y agradecimiento sigo mi camino a ritmo.

Empezamos a adelantar a senderistas que habían salido a hacer el recorrido a las seis. El perfil es sinuoso pero vamos bajando, con lo que puedo apretar un poco sin pasarme de vueltas. El sol está más bajo y ya no nos azota con la misma fuerza que al principio. Incluso empieza a moverse el aire, aunque sea caliente. Llegamos a otro avituallamiento (este sí con agua suficiente) y comienza el duro tramo final, con unas cuestas en las que la gente se pone a andar. Creo que es la primera vez que en una prueba en ruta veo andar a tanta gente. Parece una carrera de montaña. Pues ná, a andar, total... ¡no vamos a ganar la carrera!


Pequeñas rampas salpicaban el camino...

Pasada la enorme cuesta que el forero Arganzboy ha nombrado de otra manera en su estupenda crónica (por cierto, gracias por las fotos) nos vamos acercando al pueblo y con él la promesa de una cervecita fría y agua... mucha agua. Cerca de la meta nos ponemos tres corredores en línea. A uno de ellos empiezan a jalearle unos amigos... ¡Vamos campeón! y aviva el ritmo. Total que nos ponemos los tres juntos a hacer casi un sprint en toda regla. Yo ya sabéis que no soy de disputar esta especialidad, pero como iban a verme entrar los niños decido ponerme a su ritmo y entrar junto a ellos. El héroe local nos pone a 4'/km y ahí entramos los tres, juntitos... pero ni rastro de los niños, de la familia ni de los amigos del curro. ¿Estarán tomándose otro gintonic?

Ya en la fila de recoger las cosas los veo llegar. En meta la atención es brutal: agua, naranja, sandía, aquarius, fanta, cocacola, un bollo preñao... coge lo que quieras que no hay problema. La bolsa con camiseta técnica, chubasquero, enfriabotellas, mosto, el corricopeich de mayo... vamos, de lujo. Me reencuentro con AFA y Canillas y en esto viene Coral con una botella de agua y otra de cerveza, de las que damos buena cuenta. Tras un ratico de charla nos despedimos, mis compañeros se quedan a un sorteo de jamón e invitaciones a comer que, obviamente, no nos tocaron. Me reencuentro con los críos, que me habían preparado unas pancartas para animarme en la llegada. Lástima que los padres sean tan zánganos, hay que ver. Al menos me hago una foto con los niños y los papelines, foto que subiré cuando me la envíen. Después continuamos la fiesta hasta después de cenar y a eso de la hora bruja volvimos a Madriz. Al conducir un dolor de cabeza interesante me recuerda el esfuerzo realizado. Por contra, la silueta de la Sierra del Guadarrama, oscura y tremenda, me hechizaba por el camino.

En resumen, carrera recomendable si sabes a lo que vas. Es dura tanto por el perfil como, sobre todo, por las condiciones climatológicas. Una pena el borrón del primer avituallamiento ya que los voluntarios, como suele ser habitual, se desvivían; y la organización estuvo en todo caso muy bien para no disponer de muchos medios.