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miércoles, noviembre 06, 2013

Sí, yo corrí el CSIC 2013

por: BassRunner

Muy buenas, viejos amigos:

Hoy, aconsejado por Zerolito, me dispongo a contar la experiencia de correr una carrera, un 10.000, dos años después y con una operación de menisco de por medio.

La recuperación ha sido, y sigue siendo, bastante lenta y pesada. Añadiendo a esto el hecho de que tengo mucho menos tiempo para entrenar. La cuestión es que me había fijado esta carrera para "reaparecer" y, a pocos días de la misma no las tenía todas conmigo. En los entrenamientos no solía pasar de cuarenta minutos y en una "simulación de carrera" (en la que corrí 10Kms muy favorables) andaba muy cerca de la hora.

Jesús (gracias, tio), se ofreció a acompañarme en el intento y animarme. Sin duda no hubiera hecho el tiempo que hice (que es lo de menos) si no hubiera estado conmigo. Me llevó a un ritmo muy "ajustado" durante la larga subida de La Castellana y me exprimió durante los últimos kilómetros.

Al final 51:11 decía mi reloj. Como digo es lo de menos... terminé con buenas sensaciones y con un tiempo mejor de lo que esperaba pero, sobre todo volví a sentir la lucha contra mí, la satisfacción sin brillo metálico.

Salud!

lunes, octubre 06, 2008

XVII Cross de la Pedriza

por: Zerolito

No se para cuantas páginas dará el tema, voy a dejar volar los dedos sobre el teclado para contaros una increíble experiencia en la que pagamos nuestra bisoñez e inexperiencia en montaña con sudor, golpes y agotamiento, pero en la que tuvimos la recompensa de hollar caminos inexpugnables, recrearnos con imponentes vistas y disfrutar de la montaña como auténticos cochinos de Canto Cochino.

Ante nosotros se presentaba una dura prueba: 19.6km de alta montaña, con 1237m de desnievel (tanto positivo como negativo) para un total de 2474m de desnivel acumulado.


El día no comenzaba muy bien. Sueño y cansancio después de un dia familiar en las Hoces del Duratón (cordero asado incluido en Casa Paulino, Sepúlveda), durmiendo poco y recibiendo un mensaje de Gebre avisando que no podría venir. Qué tristeza, compañero, se te echó de menos por las cumbres, pero habrá más ocasiones.

Nos encontramos Darth Vader y yo en la cola de chips y nos fuimos a por el clásico café con churros. No había de éstos últimos, con lo que las desgracias nos abruman. Encontramos a Manta y a Angelzurdo y nos disponemos a salir en cola de pelotón. Ya desde el principio se abrió un enorme hueco entre la cabeza de carrera y nosotros. Hasta Manta se adelantó unos metros, aunque le cogimos rápido :-P cuando la cosa empezó a ponerse seria y apenas se podía correr, sólo andar penosamente. Se había hecho un corte en un dedo al "frenar" con un árbol, el pobre. No sería sino la primera de sus desdichas.

Después de mucho sudar tras el Collado del Cabrón llegamos al km 5, primer avituallamiento. Un densísimo bosque de pinos nos había acompañado pero a partir de este punto la cosa se pone mucho más dura. subir es más que penoso, se tiene que trepar en incontables ocasiones. El camino se pierde con facilidad a pesar de las marcas (algún gracioso estuvo quitando las marcas que había puesto la organización el día antes y tuvieron que volverlas a poner a primera hora). La subida hasta las Torres es muy dura pero encontramos tesoros naturales alucinantes. Manantiales que nacen debajo de moles graníticas y serpentean entre sus huecos para desaparecer en lo más profundo, valles que se muestran ante nosotros bajo un cielo raso, azul y brillante. Son momentos capturados en nuestra retina y que estarán en nuestro corazón siempre. Pero volvemos al tema del sudor...

Por aquel entonces nos habíamos aclimatado algo a la altitud. Los primeros km se habían hecho muy duros y ahora estábamos con una respiración más pausada. Pero el esfuerzo que exigía la ruta a nuestro cuerpo era enorme. Yo sentía, y es verdad, que las piernas iban a explotar. Esa era la sensación, de tenerlas infladas y a punto de reventar al subir esos endiablados desniveles. Yo me decía "... y por aquí la peña corre...." y alucinaba. Finalmente coronamos la zona de Las Torres (1990m) y recibimos avituallamiento líquido y sólido (pasas a mansalva, conguitos de chocolate ...) que engullimos como si fuera nuestra última oportunidad de sobrevivir. Recibimos el apoyo de los organizadores mientras te das cuenta que han tenido que subir 75 botellas de 1.5L a 2000m de altitud para que podamos beber, y les agradeces el esfuerzo no sólo organizativo, sino personal.

Vamos bordeando cumbres y vemos el precioso valle al otro lado de la Pedriza Posterior. En el anterior control llevábamos poco menos de dos horas de travesía y seguíamos sin noticias de los corredores escoba (los que van recogiendo a los últimos e indican el cierre oficial de control). Yo los conocía merced a un divertido cruce de mensajes en el foro de ElAtleta.com. Comenzamos a subir y bajar incesantemente por toda una larga cuerda de moles graníticas. El camino se intuye entre marcas de un PR, mojones y jirones de cinta plástica. Aún así hay veces que es complicado seguirlo. Yo voy comandando el grupo buscando las marcas... una... otra... sin descanso.

En este alejado punto los riscos son impresionantes, te empequeñecen el alma y te sientes frágil, desvalido ante tamaña grandiosidad. La quietud y majestuosidad del lugar ponen aún más en evidencia nuestros torpes pasos, nuestra pesada marcha. Después de más de dos horas luchando contra nuestras limitaciones en un terreno de alta montaña nuestras fuerzas empiezan a flaquear. Es en este punto donde tenemos que poner más cuidado, ya que los apoyos comienzan a fallar por el cansancio acumulado. Unas cabras, mirándonos a escasos metros de nuestras cabezas, parecen desconcertadas ante la torpeza y tenacidad de unos extraños bípedos.

Oimos voces y finalmente los dos corredores escoba nos dan alcance. Al poco tiempo de ir en grupo con ellos, una pareja y otro chico nuestro Manta se tropieza por enésima vez con tan mala suerte que tiene que parar. El diagnóstico no es halagüeño: esguince de tobillo. Los escobas le retiran de la carrera y envían a otra gente (no se si guardia o procección civil, voluntarios o yo-qué-sé) para llevarlo a meta. Nos despedimos de el con tristeza y seguimos nuestro camino. Luego nos contó que estuvieron barajando la posibilidad de recogerlo en helicóptero y que se había hecho más de 17km y que podía haber terminado la carrera, que eran sólo 19.6km ... pues ahí llevas razón, querido César. Pero lo más sensato fue que cogieras el "atajo" acompañado de gente experta.

Habíamos pasado ya los riscos más altos y dificultosos de la prueba, con tramos de auténtica trepada chunga. Grado 2, como diría Yoku. Lo único que no son unos pocos metros como en el Almanzor, sino una purrela de ellos. La mente ha de luchar contra el cansancio del cuerpo y mantenerse ágil ya que un error aquí puede ser chungo, para tí y para los que vienen detrás.

Comenzamos el descenso por auténticas torrenteras, saltando y reptando entre huecos que dejan las inmensidades rocosas entre ellas. La bajada no es que sea técnica, es que es imposible. Saltos, apoyos con las manos y el culo para no caer, raspones, asideros imposibles... Sólo puedes ver el paso siguiente, bajando de uno en uno las distintas pruebas a las que te somenten. Ahora un salto de cais un metro para caer en una piedra redonda. Apoyado en las manos alcanzas con una pierna una roca puntiaguda en la que te apoyas para saltar a un arenal de roca suelta. Te frenas con otra roca y te arrastras hasta el siguiente salto, y vuelta a empezar. Es agotador física y sobre todo mentalmente. Los tropezones abundan y en uno de ellos yo me hago un rasponcito en la mano. Nada que ver con la esguince de Manta o los golpes de Darth: uno en la espalda en una de las "cuevas" y una caída en la que se dejó un pedacito de rodilla, Menos mal que fue un rozón lateral, si llega a ser un golpe frontal podría haber sido muy malo. De todos modos le impidió estar fresco hasta el final, y no pudo volver a trotar sin mucho dolor a partir de entonces.

Fijaos la paradoja. Estábamos cansadísimos, magullados y golpeados, con los músculos y articulaciones pidiendo a gritos un descanso. Pero al llegar a los escasos collados que nos encontrábamos nos poníamos a trotar; y era una bendición para el cuerpo. Nunca me hubiera imaginado que un suave trote meciera un cuerpo agotado, devolviéndole por unos instantes cierta frescura a pesar del cansancio.

Pasamos el último avituallamiento sólido en la Pradera del Yelmo, donde pastaban unos preciosos caballos. Yo pensaba, en mi ingenuidad, que había llegado la hora de los senderos, de 5km de suave trote bajando a Canto Cochino. Pues nada de eso. Seguíamos bajando por torrenteras igualmente peligrosas. Además, según perdíamos altura, nos empezamos a encontrar a otra enemiga: la arena. Piedra pequeña, arena suela, grava y regueros hechos por el agua que dificultaban más la bajada. Sería así hasta el final. Allí intentamos trotar algo pero Darth no puede. Seguimos andando y llegamos al fin al parking, donde empezamos a trotar para entrar dignamente en meta. Nos reciben unos aplausos que consiguen emocionarme, me llegan a lo más hondo. Oímos a lo lejos a Manta, que estaba ya tan pancho contando las peripecias de su descenso. Hoy está ya mejor y apenas cojeaba. Agradecemos al personal el enorme esfuerzo de organizar esta prueba y nos vamos al coche a tomar una cervecita que Darth guardaba en una neverita. Y para casa, que se ha hecho inusualmente tarde.

De camino paro en el Centro de Interpretación de la Pedriza y me proveo de todos los planos y mapas posibles de rutas por la Pedriza. Con las mismas llamo a Gebre para ver qué tal está. Amigo, sabes que has hecho lo correcto quedándote. Se te echó de menos.

Tengo la sensación de que me quedan muchas cosas por decir a pesar de la increible charla que os he pegado. Algo tienen estas cumbres que te hechizan, dejas algo de tu alma en ellas y quedas inoculado por un extraño virus que te impulsa a regresar cuanto antes, a desear sentirte pequeño ante su enormidad, a volver a sufrir lo indecible por permanecer unos instantes en ese lugar privilegiado donde sólo el viento, la luz del sol y la piedra bajo tus pies te acompañan. Una impronta, una estirpe, casi una raza la de los amantes de la montaña. Y yo, desde el escalón más bajo de todos ellos, me siento privilegiado.

Todo un lujo haber podido compartir tanto con vosotros, César y Carlos. Y al otro Carlos, el pitufo dormilón, que nos acompañó en espíritu. De alguna manera has estado con nosotros. Gracias a la Organización de la R.S.E.A. Peñalara por el ingente trabajo realizado.

De izquierda a derecha: Zerolito, Darth Vader y Manta. Vaya tres patas para un banco.

viernes, octubre 03, 2008

Debutaré en Montaña - Cross de la Pedriza

por: Zerolito

Es próximo domingo haré mi debut en una prueba de Montaña. Después de la increíble experiencia, primera toma de contacto que fue la I Zerolada a Peñalara (Capítulos 1 y 2) de tan grato recuerdo, nos volvemos a echar al monte. Esta vez será el duro Cross de la Pedriza, en el que nos hemos involucrado los amigos Manta, Gebre y Darth Vader de Los Paquetes. Ahí va un poco del perfil, como si fuera una etapa del Tour.

Tengo la certeza de que será duro, bastante duro. Es una carerra y ya no iremos a nuestra bola. Hay que seguir las marcas, estar pendientes de los puestos de control, llegar antes que los corredores escoba a determinados puntos. Además no soy un profundo conocedor de la Pedriza. Curiosamente la he atravesado varias veces de noche, siempre acompañado por un guía al que seguir los pasos, así que no tendré muchas referencias respecto a experiencias anteriores. Pues bueno, y qué más da. Alguna vez ha de ser la primera, ¿no?

Como guasa, voy a poner aquí lo que escribí hace tiempo en El Rincón de los Paquetes refiriéndome a la descripción del recorrido que hace la propia organización.


DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO:
.....Una vez cruzado el puente comenzaremos la subida al collado Cabron (vaya nombrecito, por qué será...)
...La senda sigue subiendo en marcada dirección Norte sin descanso entre pinos y salvando algunos bloques de piedras hasta llegar al Collado del Miradero... (empieza la fiesta)
...La bajada es muy técnica (es decir, jodida de pelotas...) y hay que prestar atención pues hay varios saltos y en algún punto habrá que apoyarse en las manos. En esta zona se alternan las bajadas con alguna pequeña subida e incluso habrá que reptar para salvar un gran bloque junto al risco conocido como “El Puro” (demostraremos por qué llamamos con razón reptar a nuestra forma de correr )
...Superado un resalte rocoso -donde tendremos que poner las manos- se inicia el descenso...(miedo me da los sitios donde hay que poner las manos...)
....Después de unos pasos un tanto complicados entre las rocas, con cueva incluida...(ahí nos saldrá la Dama Blanca o cualquier personaje de leyenda de la Sierra Madrileña)
...Las marcas nos irán encajonando cada vez más hasta que lleguemos a un punto que parece no tener salida. Aquí estará situado el control de paso de Navajuelos. No os preocupéis. Para continuar, debéis pasar reptando bajo unas piedras, al pie del Risco del Torro...(bueno, no hay que preocuparse...)
...superados unos bloques comienza a bajar en dirección Sureste. No perdáis las marcas y después de una larga y cansada bajada estaréis en el collado de la Dehesilla...(animando al personal, no os perdáis y os cansaréis)
...En algún paso tendremos que usar las manos...(y dale bola)
...Atención en el último tramo de la bajada: la pendiente se acentúa y en la tierra suelta podemos pegar algún resbalón...(o sea, que nos lo daremos)

Bueno, pues a eso nos enfrentaremos, con una ilusión tremenda, y acumulando experiencia para el gran reto de este año, el MAM. Espero que os enteréis el lunes de cómo termina esta historia, ya que si lo sabéis antes es que hemos salido en los sucesos...jajaja. Es broma, iremos con cuidado pero magullarnos seguro que nos magullamos. Como reza la sabiduría popular, quien quiera peces ha de mojarse el culo. Y quien se adentra en las montañas sabe (o debería saber) a lo que se enfrenta.

Venga, que enseguida me sale la vena épica, y no es para tanto. Será una pachanga con colegas en la montañita, un paseo campestre y una mañana que comenzará frente a una fuente de churritos, como dios manda. Ya os contaré. Como aperitivo el sábado me recorreré la Hoz del Duratón con los críos. Me proveeré del bendito Cordero que preparan en Sepúlveda y cenaré (si me quedan ganas y me acuerdo) algo de pasta con unas birritas. Que no se diga que no somos previsores.

lunes, septiembre 08, 2008

XXXI Caminata a la sierra. Cercedilla 2008

por: BassRunner

Ayer tomé parte en la Caminata de Cercedilla. Carrera organizada (¿?) por el club Mapoma y valedera para obtener la inscripción de la maratón 2009 por la patilla (que es a lo que íbamos). Y eso es exactamente lo que os voy a contar.

Tras acostarme el sábado a eso de las 3 de la mañana (por culpa de unas flautas ;-)) y levantarme a las 6:30, pasando por un desayuno rapidillo, salgo de casa a las 7, junto con Antonio (el cuñao) rumbo a Cercedilla. La llegada se retrasa un poco por culpa de que está cortada la carretera por donde pretendíamos acceder y tenemos que dar un buen rodeo. Esto nos permite recorrer en coche la mayoría de lo que más tarde haremos corriendo.

En la salida me encuentro con Zerolito, Santi, Yoku y Efejota, que son los compañeros con los que trataré de hacer la carrera. Antonio, a lo suyo, con la élite.

Mi intención no es otra que hacerme con la inscripción del MAPOMA 2009, primero, y, ya que es la primera carrera de la temporada, probarme y apuntar sensaciones. Sobre todo quería probar la cuesta larga.

Tras media hora de retraso y un minuto de silencio en Homenaje a Najat Tijani, que no se respetó porque el principio del mismo sólo lo oyeron los que estaban en las tres primeras filas, se da la salida. Tomo la cuesta abajo que inicia el recorrido intentando no despistarme del grupo. Al llegar abajo de la cuesta, a unos 200 m. de la salida nos encontramos que la carrera se para. Por lo oido al acabar, resulta que un guardia civil, en moto, para a los corredores para advertir de que sólo se va a cortar un carril porque la DGT no permite cortar la carretera, y que no nos salgamos de él. A resultas de la parada, en la reanudación, se produce una montonera con corredores por el suelo (eso me cuenta Antonio).

Bueno, seguimos: Tomamos carretera p'alante por una cuesta abajo en la que el pelotón se va esparciendo, ocupando toda la calzada y con un ritmo vivo. No falta el acelerao que zigzagueando intenta tomar posiciones. Nosotros, todos juntitos, hacemos la bajada y comenzamos la primera ascensión. Me pego a Yoku pensando que los demás estarán detrás. No es así. El ritmo que llevamos no me parece tan exigente... pero allí nos quedamos los dos buscando el punto más alto de la carrera (algo más de 1200 m de altitud, como reza el cartel). Desde allí nos dejaremos caer los aproximadamente 4 kilómetros de descenso que vienen por delante.

El primer avituallamiento de agua, en el cruce, me lo paso. Gracias a que Yoku está más atento y me acerca una botellita para darle un trago. A pocos metros nos alcanza Efejota. Zerolín y Santi han optado por no ganar la carrera ;-P.

El ritmo de descenso no es muy alto. No estamos para heroicidades a esta altura de temporada. Quizá Yoku podría haber bajado más rápido, pero bueno. El paisaje es muy bonito y la temperatura, fresquita, acompaña mucho. En ciertos tramos se puede ver, abajo, corredores que nos sacan un buen trecho, a tamaño hormiga.

Finalizamos la cuesta y nos metemos por otra carretera por la que volveremos al pueblo. En principio es en ligero descenso. Vemos a Santi y Zerolito que aún están terminando la bajada, y a los que debemos sacar algo menos de medio minuto (calculo), e intercambiamos gritos de ánimo.

Yoku
decide cambiar un pelín el ritmo y Efejota y un servidor nos quedamos un poco atrás... hay que ahorrar para la temible cuesta de la que todos hablan (que escupe fuego y se come crudos a los pequeños corredores).

Llegamos al comienzo de la ascensión y veo que Yoku nos saca unos metros así que aprieto para ver si le cojo en la subida. Efejota se queda y decido que voy a probar subir fuerte a ver qué pasa. Yoku va como una moto y no consigo recortarle pero el ritmo es muy bueno y no paro de rebasar corredores. A algunos casi hasta se les oye reventar cuando, de pronto, se paran y se ponen a andar (así, cruditos).

Cada curva esperando ver algo que te indique que ya queda poco. Cada curva revelando un nuevo tramo igual al anterior, cruzado por una hilera de corredores bufando y apretando los dientes.

En eso que llegamos al puente que está en obras y que, con una rampa muy empinada de acceso y el propio puente, llano, de duro cemento, te cortan totalmente el ritmo (al menos a mí). Vuelvo a apretar y, poco a poco, me voy acercando a Yoku, al cual alcanzo en las últimas rampas, poco antes del kilómetro 10. Pasamos las duchas (¿para qué?) y nuestros caminos se separan. Él dará una segunda vuelta para completar la media maratón y yo tomaré rumbo a la plaza del pueblo donde consigo parar el crono en 54:07.

Recojo la bolsita del corredor y, a la salida, me encuentro con Antonio que dice que ha llegado el 3º de su categoría. ¡Vaya X Dios! ¡Hay que quedarse a la entrega de trofeos!

Sólo me queda agradecer a los compañeros. Especial mencion a Yoku, que se ve que está unos escalones por encima, que hace lo mismo que yo pero dos veces. Te debo una media... pero cuando pueda seguirte.

lunes, enero 21, 2008

Coral debuta en la Carreras Pedestre 7 km de Torrelodones

por: Zerolito

Este domingo he sido testigo de un momento que hacía ya tiempo estaba deseando que ocurriera. Como reza el título, Coral ha corrido su primera carrera en Torrelodones y un servidor ha sido testigo fiel del acontecimiento. Os cuento los intríngulis.

Mi cuñada Paloma, hermana de Coral, estaba muy animada con ésto del correr. Hemos hablado muchas veces sobre el tema y resulta que un grupetto de amigos (cuñado David incluído) habían decidido correr la Carrera de Torrelodones (donde viven) Son 7km con bastantes cuestas, no hay tramo llano, o subes o bajas. A pesar de eso y después de una temporadita de ánimos mi chica decidió apuntarse. Y para allá que nos fuimos.

Nos vestimos para la ocasión y llegamos a Torre. El ambiente es muy divertido, una auténtica pachanga entre amigos. Así que empieza la carrera y enseguida nos quedamos a cola de pelotón David, Paloma, Carmen (una amiga de ellos), Coral y yo. Ellas van como pueden, bien al principio ya que se trata de 1km en cuesta abajo. Pero claro, todo se acaba y tras un giro vemos un rampón dequetepasas porque hay que subir lo bajado (lo normal). Entonces nuestras chicas sacaron fuerza y pundonor, apretaron los dientes y bufido tras gemido logramos coronar la cuesta. Breve respiro y ... ¡¡otra cuesta!! éste es el continuo perfil de la carrera.

Desde el km 2 nos quedamos los últimos del pelotón (se retiró una familia entera que estaba detrás de nosotros) y un poco más adelante estaban Paloma y David, que llevaban un puntito más de gasolina en las piernas. He de decir que Paloma corría con tendinitis y pudieron más sus ganas de correr que su lesión. Esta historia es la típica que hemos vivido/viviremos los que amamos éste deporte: corredor se juega el físico por participar en una prueba. Incluso se interesa por el tema ése de la pronación/supinación...ésta chica tiene los síntomas de haber caído en la maravillosa red del corredor aficionado. ¡¡¡Olé y olé!!!

Así que nos quedamos Coral, Carmen y yo... que no hacía más que darlas cháchara, animarlas para que su sufrimiento fuera lo más llevadero posible. Porque sufrieron, pero aguantaron como auténticas jabatas las duras pruebas que el abrupto perfil serrano les deparaba. Apretaban los dientes aunque nos adelantara hasta el coche escoba (feísimo detalle que mis chicas no me dejaron recriminar al conductor del coche)

Tras el duro esfuerzo empezamos a vislumbrar el final de la carrera... km 6 y entramos otra vez en Torrelodones, no sin antes comprobar los malos humos (en sus dos vertientes) que tienen los conductores cuando tienen que frenar su marcha y ceder el paso ante el esfuerzo de un ser humano. Pero bueno, es ahora cuando fallan más las fuerzas pero y contraataco con frases como "ésto está hecho", "ahora es todo cuesta abajo", "sonreid y disfrutad de lo que habéis conseguido" ¡¡¡incluso adelantamos otra vez al coche escoba!!! momento en que aprovecho para ponerme en el centro de la carretera y así asegurarme que no nos vuelva a pasar.

Recorremos los últimos metros y llegamos ¡por fin! a la meta, entre los aplausos de la gente y la alegría de haber sido capaces de terminar. ¿El tiempo? 51:20 en cubrir algo más de 7km. ¿el puesto? los últimos, pero lo hicimos. Ahora es el momento de bebernos un Sprite, recoger una camiseta técnica y celebrar el éxito de todos los debutantes en la carrera a pie.

Paralelamente a la entrega de premiso oficial se forma un corrillo a nuestro alrededor. Estamos realizando una divertida entrega de premios paralela, organizada por los amigos de mis cuñados que corrían. Después de ésta una duchita y volvemos a la plaza a tomarnos las merecidas cervecitas y disfrutar el momento. El día nos acompañó con un sol espléndido que parecía querer unirse a la fiesta. Así que después de un rato nos fuimos, yo contento y orgulloso de ver cómo Coral, Pal, David,Carmen y demás disfrutaron del día. Pero claro, sobre todo ver cómo mi chica había vencido a sus fantasmas (distancia, cuestas...) y había disfrutado sufriendo en ésta extraña dualidad que tiene lo del correr.

Por mi parte corrí los 7km bien, sin excesivas molestias en la rodilla. Espero no dejarme llevar por la euforia y seguir con cuidado mi recuperación. Eso sí, no envidio para nada las agujetas que tendrán mis chicas (ni la cojera que tendrá Pal, la pobre...)