Pues ayer parte del grupete Correpoco hizo acto de presencia en la I Carrera de Tetuán con grandes resultados (que lo cuenten ellos, que luego dicen que si copo yo el blog y tal...). Pero también fue el día de la cosa hispana, con la Patrulla Águila sobrevolando el cielo matritense mientras yo hacía un rodajito de esos de 1h20' a 6mpk en la Casa de Campo. Lo reconozco, estaba demasiado perro (o chucho más bien) para hacer 10km a tó trapo y preferí salir a zanganear 13km después de unos churritos.
Ahí le has dao, churros y porras... os habéis convertido en foro de debate en Los Paquetes, por la querencia de Darth, Gebre y servidora (entre otros) de engulliros justo antes de una buena trotada. Así que el domingo me levanté, me fui a por ese bendito manjar y eché cuentas... ya no me da tiempo a ir a Tetuán sin estresarme, con lo que mejor me aprieto los churros y porras y me piro a la Casa de Campo, que estará bonita después de la lluvia.
Hete aquí que el día anterior Coral había preparado unas patatas revolconas que estaban justo para eso, para revolcarse de placer. La digestión de este plato me mantuvo entretenido toda la tarde/noche, con el pimentón de la Vera haciendo de las suyas y la flora intestinal poniéndose hasta el quico de hidratos. Menos mal que los torreznos - costillas no parecían decir nada en comparación con los otros dos sagrados ingredientes.
Total, con ese bagaje estomacal me dirigí a una preciosa CdC, tratando de acomodar ambos intestinos al trote rodaballesco(*) autoimpuesto. Era complejo mantener el ritmo, la respiración, la cadencia de zancada y el alboroto bajoventral. Así que, confieso, aproveché el estruendo de la propulsión a chorro de la Patrulla Águila para "meter el turbo" de recatada manera al principio, y dando rienda suelta a la anatomía una vez cogida confianza en la situación. "Propulsión a churro. Ya tienes título para el post dominical, Zero."
Para completar la fiesta, Coral me tenía preparada otra sorpresa: un cocido montañés tuneado que estaba absolutamente delicioso. Sutil, nada grasiento a pesar de las generosas porciones de carne, morcilla, chorizo... Así que aquí sentado echo de menos el ensordecedor sonido de las aeronaves para hacer hueco. El mismo retumbar que me trajo a la cabeza las historias que me contaban mis padres cuando oían los aviones en la Guerra Civil. El miedo de dos niños pequeños, corriendo a los refugios madrileños uno, suplicando comida a su madre la otra mientras se escondían bajo el colchón. Pienso en mis hijos en esa situación y ahogo un lamento. Hala, más aire al aparato digestivo. No tengo remedio.
(*) Hacerse un rodaballo (o rodaballo a secas): en el argot paquetil, rodaje de entre 40' y 60' a un ritmo aproximado de 6 minutos por kilómetro. Vamos, una gozada. Debe su nombre a la contracción de la frase "rodaje a lo Carlos Velayos".
Correpoco es un grupo de amigos que disfrutan corriendo... aunque ahora lo haga cada uno por su lado.
