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martes, octubre 06, 2009

XVIII Cross de la Pedriza

por: Zerolito

He cumplido un añito como corredor de montaña. Tras el debut el año pasado en esta misma carrera con los amigos Darth y Arcadio (antes Manta) quería volver aquí, al lugar donde me inicié, a modo de agradecimiento por todo un mundo de sensaciones, unas nuevas y otras reencontradas, que ha supuesto practicar deporte por mi querida sierra del Guadarrama.

Atrás han quedado las carreras de la Media Maratón Solidaria de Somosierra, Bustarviejo con el Campeonato de Madrid y el homenaje a Fernando García Herreros, los ultraoxigenados, correpoquiles y paquetoides entrenos en la montaña y, sobre todos ellos, el Maratón Alpino Madrileño, que fue un sueño alcanzado esta temporada. No son muchas carreras pero la mentalidad de este aspirante a corredor sí que ha cambiado.

La vuelta a la carrera que me sobrecogió en lo más hondo tenía el atractivo de ser el mismo recorrido pero en sentido inverso, con lo que realmente se trataba de una carrera totalmente distinta y, como veremos, más dura si cabe. Aquí el plano del recorrido, unos 20km con unos 1500m de desnivel positivo, a todas luces engañosos ya que en muchos tramos la ascensión torna en trepada y el descenso en aventurados saltos o lento arrastre con el culo pegado a la piedra granítica para no despeñarse.



Tras la lesión cuellitrópica de Paloma (pobre, tuvo que pasarlo mal para no venir) y la ausencia de varios amigos (digamos que por lesión, no vamos a hacer sangre) nos plantamos en la salida de Canto Cochino el gran Pardillete y la incombustible Marina dispuestos a pasar una bonita mañana. Comenzamos con los ya tradicionales cafés con churros y porras por aquello de la carga de hidratos y nos dan la salida.


Tró leró leró jí jú...

Tras una bajada inicial la subida al Yelmo nos coloca en fila de a uno, donde no se puede adelantar ni ser adelantado. El desnivel es durísimo y cuesta mucho avanzar entre el camino erosionado por las torrenteras. Empiezo a sudar como un cochino jabalí, mi pulso está por las nubes y mi sofocada respiración no presagia nada bueno.

Tras casi una hora de puro sufrimiento llegamos a la Pradera del Yelmo. A pies de esa granítica inmensidad se encuentra el primer avituallamiento en el que trato de reponer líquido y pulso. Nos reciben los mismos caballos que el año pasado ¡qué bonito! El paisaje es espectacular ya sea hacia Manzanares como hacia esa enormidad de piedra. Ahora toca un tramo de bajar y subir varios collados hasta las Torres, punto medio y más alto del recorrido.


Zero, Marina y en quinta posición, Pardillete

Bajando hacia el Collado de la Dehesilla mi rodilla derecha me da un buen susto. Un dolor fuerte en la parte superior, en la inserción con el cuádriceps. Tiene mala pinta y voy repasando el mapa de la carrera por si tengo que abandonar. Por suerte se pasó y pude continuar, pero sólo para sufrir más. Marina está en cabeza y Pardillete con ella, pero yo sufro lo indecible para estar con ellos. Me planteo bajar el ritmo y dejarles que se fueran, pero lo complicado de adelantar en estos tramos, junto con los agrupamientos para trepar, escalar, pasar por cuevas jalonadas por encarnados picardías (esto es cierto, oyes), consiguen que lleguemos todos juntos a las Torres.

Allí comenzamos la bajada, me coloco en primer lugar y de repente dejo de ver a mis compañeros. Aflojo el ritmo y oigo una voz femenina que me dice:

Por favor, sígue, no te pares, adelante. Es que bajas muy bien, colocas los pies fenomenal y me sirves de guía.
Sorprendidísimo por tales afirmaciones me pongo a la tarea, adelantando a bastante gente, esperando a la corredora en algunos tramos y conversando cuando lo permite el desnivel. Pero llega un momento por Los Llanos que se va quedando... quedando... Yo ya no veo a mis compis y me digo "¡Qué diantre, vamos para la meta!" y decido seguir pegándole a la zapa. Llevamos casi tres horas de carrera, un grandísimo desgaste físico y todavía queda un mundo.

La subida al Collado del Cabrón fue criminal. Corta pero matadora. Aquí muchos corredores recibimos la puntilla a una larga mañana de esfuerzos contínuos. Yo conseguí subir sin reventarme del todo y aún tuve algo de fuerzas para terminar la bajada. Pero según iban pasando los metros la debilidad iba ganando a la fortaleza. Las sensaciones eran igual que en el final de un maratón, pero claro, el entrenamiento no lo había realizado, se acabaron los recursos físicos. Toca tirar de casta para terminar el recorrido y así hago: aprieto los dientes mientras recibo los aplausos y admiración de los excursionistas que pululan por la genunina Ribera del Manzanares.

Totalmente reventado llego a meta. Esta vez no han quitado el arco de meta pero no pasamos por él sino por un pequeño control. Da igual. En total un crono de 3h53m49s, una hora menos que el año pasado. Un minuto después llega Marina y luego Pardillete, haciendo también un sub-4h con 3h59m. ¡Bravo!

El cansancio es brutal. Lo mitiga el festín que pone a nuestra disposición la RSEA Peñalara, organizadora de la carrera. Por cierto, la organización fue de diez. El recorrido perfectamente marcado en un entorno realmente complicado para seguir marcas sin perderse. Avituallamiento de sobra en todos los puntos, animación (el picardías rojo de la ascensión a la cueva hizo las delicias del personal), voluntarios en cada tramo complicado... gracias a todos. El ambiente que se respira en este tipo de carreras es mucho más sanote que el del asfalto, no hay duda.

Fue una divertida idea llevar la camiseta de Los Paquetes con el nombre de Zerolito en la espalda. Hubo mucha gente que me "reconoció" por ello y a la que pude saludar IRL (In Real Life) ya que a la mayoría los conocía por el foro. "Por sus post los conoceréis", como diría aquel.

Una cervecita para celebrar el éxito de la jornada y rápidamente para casa, que es tarde. Dos días después, aún con dolor de piernas, escribo esta crónica de la que se me escapan muchos pequeños detalles por contar, como el agua entre los dedos. Agua pura y cristalina como la de los arroyos que surcan la Pedriza. Ha sido un feliz cumpleaños de corredor de montaña. Pues que sean muchos más.

jueves, octubre 16, 2008

Más Montaña (que no se diga)

por: Zerolito

Como la cabra tira siempre al monte (ya me lo han recordado por aquí) y, aunque no creo en horóscopos ni nada de eso, soy Aries zodiacalmente y Cabra en el horóscopo chino. No admito aumentativos, ni diminutivos a no ser que sean asados (de los que soy fiel adepto).

Decía que este domingo haré mi segunda incursión en carreras de montaña. Se trata de la III Media Maratón Solidaria de Montaña, organizada por SEMED (Sociedad Española de Montañismo y Escalada para Minusválidos). La prueba cuenta con participantes ¿discapacitados? que demuestran que la actitud es lo más importante en la vida. Las barreras se superan sólo si ponemos empeño en hacerlo. Como dijo Serrat cuando lo de su cáncer "lo importante no es lo que te pasa, sino cómo te lo tomas". Viendo el esfuerzo de estas personas se empequeñecen nuestras miserias (Santi dixit) hasta el punto que su ejemplo de superación no debería abrumarnos, sino enseñarnos el camino. De nosotros depende andarlo.

Ciñéndonos a la prueba en sí, será una media maratón de montaña (+/-22km) por Somosierra. El perfil será, a priori, menos abrupto y jodido técnico que en La Pedriza. Es decir, creo que podremos correr más, por pistas forestales, aunque hay tramos en los que la piedra suelta y los desniveles harán de las suyas. Saldremos del Puerto de Somosierra (1444m de altitud) hacia el Coto de Montejo (2047), Las Pedrizas (2047m), Tres Provincias (2072m) y vuelta a Somosierra. Y se prevee una paquedada monumental, con Gebre, Darth (que espero se recupere), Srv, Pardillete... y quizá alguno más que me deje.

Ahora pondré unos recorridos gentileza de Zanoni (visitad su web) , uno de los geniales corredores escoba en el Cross de la Pedriza. En su amabilidad me ha enviado los tracks de las dos carreras en que participé(aré). Me lo he pasado en grande reviviendo e imaginando mi periplo con el Google Earth. Ahí van las dos carreras (he incluído cierta perspectiva para que se vea chulo)


Cross de La Pedriza. Salida y meta en Canto Cochino (abajo a la izquierda). Al fondo Las Torres.


Media Maratón Solidaria. Salida y meta en el Puerto de Somosierra. Al fondo Tres Provincias.

El gráfico del MAM, que me ha enviado Mayayo, me lo reservo para otra ocasión, cuando sea más pertinente.

lunes, octubre 06, 2008

XVII Cross de la Pedriza

por: Zerolito

No se para cuantas páginas dará el tema, voy a dejar volar los dedos sobre el teclado para contaros una increíble experiencia en la que pagamos nuestra bisoñez e inexperiencia en montaña con sudor, golpes y agotamiento, pero en la que tuvimos la recompensa de hollar caminos inexpugnables, recrearnos con imponentes vistas y disfrutar de la montaña como auténticos cochinos de Canto Cochino.

Ante nosotros se presentaba una dura prueba: 19.6km de alta montaña, con 1237m de desnievel (tanto positivo como negativo) para un total de 2474m de desnivel acumulado.


El día no comenzaba muy bien. Sueño y cansancio después de un dia familiar en las Hoces del Duratón (cordero asado incluido en Casa Paulino, Sepúlveda), durmiendo poco y recibiendo un mensaje de Gebre avisando que no podría venir. Qué tristeza, compañero, se te echó de menos por las cumbres, pero habrá más ocasiones.

Nos encontramos Darth Vader y yo en la cola de chips y nos fuimos a por el clásico café con churros. No había de éstos últimos, con lo que las desgracias nos abruman. Encontramos a Manta y a Angelzurdo y nos disponemos a salir en cola de pelotón. Ya desde el principio se abrió un enorme hueco entre la cabeza de carrera y nosotros. Hasta Manta se adelantó unos metros, aunque le cogimos rápido :-P cuando la cosa empezó a ponerse seria y apenas se podía correr, sólo andar penosamente. Se había hecho un corte en un dedo al "frenar" con un árbol, el pobre. No sería sino la primera de sus desdichas.

Después de mucho sudar tras el Collado del Cabrón llegamos al km 5, primer avituallamiento. Un densísimo bosque de pinos nos había acompañado pero a partir de este punto la cosa se pone mucho más dura. subir es más que penoso, se tiene que trepar en incontables ocasiones. El camino se pierde con facilidad a pesar de las marcas (algún gracioso estuvo quitando las marcas que había puesto la organización el día antes y tuvieron que volverlas a poner a primera hora). La subida hasta las Torres es muy dura pero encontramos tesoros naturales alucinantes. Manantiales que nacen debajo de moles graníticas y serpentean entre sus huecos para desaparecer en lo más profundo, valles que se muestran ante nosotros bajo un cielo raso, azul y brillante. Son momentos capturados en nuestra retina y que estarán en nuestro corazón siempre. Pero volvemos al tema del sudor...

Por aquel entonces nos habíamos aclimatado algo a la altitud. Los primeros km se habían hecho muy duros y ahora estábamos con una respiración más pausada. Pero el esfuerzo que exigía la ruta a nuestro cuerpo era enorme. Yo sentía, y es verdad, que las piernas iban a explotar. Esa era la sensación, de tenerlas infladas y a punto de reventar al subir esos endiablados desniveles. Yo me decía "... y por aquí la peña corre...." y alucinaba. Finalmente coronamos la zona de Las Torres (1990m) y recibimos avituallamiento líquido y sólido (pasas a mansalva, conguitos de chocolate ...) que engullimos como si fuera nuestra última oportunidad de sobrevivir. Recibimos el apoyo de los organizadores mientras te das cuenta que han tenido que subir 75 botellas de 1.5L a 2000m de altitud para que podamos beber, y les agradeces el esfuerzo no sólo organizativo, sino personal.

Vamos bordeando cumbres y vemos el precioso valle al otro lado de la Pedriza Posterior. En el anterior control llevábamos poco menos de dos horas de travesía y seguíamos sin noticias de los corredores escoba (los que van recogiendo a los últimos e indican el cierre oficial de control). Yo los conocía merced a un divertido cruce de mensajes en el foro de ElAtleta.com. Comenzamos a subir y bajar incesantemente por toda una larga cuerda de moles graníticas. El camino se intuye entre marcas de un PR, mojones y jirones de cinta plástica. Aún así hay veces que es complicado seguirlo. Yo voy comandando el grupo buscando las marcas... una... otra... sin descanso.

En este alejado punto los riscos son impresionantes, te empequeñecen el alma y te sientes frágil, desvalido ante tamaña grandiosidad. La quietud y majestuosidad del lugar ponen aún más en evidencia nuestros torpes pasos, nuestra pesada marcha. Después de más de dos horas luchando contra nuestras limitaciones en un terreno de alta montaña nuestras fuerzas empiezan a flaquear. Es en este punto donde tenemos que poner más cuidado, ya que los apoyos comienzan a fallar por el cansancio acumulado. Unas cabras, mirándonos a escasos metros de nuestras cabezas, parecen desconcertadas ante la torpeza y tenacidad de unos extraños bípedos.

Oimos voces y finalmente los dos corredores escoba nos dan alcance. Al poco tiempo de ir en grupo con ellos, una pareja y otro chico nuestro Manta se tropieza por enésima vez con tan mala suerte que tiene que parar. El diagnóstico no es halagüeño: esguince de tobillo. Los escobas le retiran de la carrera y envían a otra gente (no se si guardia o procección civil, voluntarios o yo-qué-sé) para llevarlo a meta. Nos despedimos de el con tristeza y seguimos nuestro camino. Luego nos contó que estuvieron barajando la posibilidad de recogerlo en helicóptero y que se había hecho más de 17km y que podía haber terminado la carrera, que eran sólo 19.6km ... pues ahí llevas razón, querido César. Pero lo más sensato fue que cogieras el "atajo" acompañado de gente experta.

Habíamos pasado ya los riscos más altos y dificultosos de la prueba, con tramos de auténtica trepada chunga. Grado 2, como diría Yoku. Lo único que no son unos pocos metros como en el Almanzor, sino una purrela de ellos. La mente ha de luchar contra el cansancio del cuerpo y mantenerse ágil ya que un error aquí puede ser chungo, para tí y para los que vienen detrás.

Comenzamos el descenso por auténticas torrenteras, saltando y reptando entre huecos que dejan las inmensidades rocosas entre ellas. La bajada no es que sea técnica, es que es imposible. Saltos, apoyos con las manos y el culo para no caer, raspones, asideros imposibles... Sólo puedes ver el paso siguiente, bajando de uno en uno las distintas pruebas a las que te somenten. Ahora un salto de cais un metro para caer en una piedra redonda. Apoyado en las manos alcanzas con una pierna una roca puntiaguda en la que te apoyas para saltar a un arenal de roca suelta. Te frenas con otra roca y te arrastras hasta el siguiente salto, y vuelta a empezar. Es agotador física y sobre todo mentalmente. Los tropezones abundan y en uno de ellos yo me hago un rasponcito en la mano. Nada que ver con la esguince de Manta o los golpes de Darth: uno en la espalda en una de las "cuevas" y una caída en la que se dejó un pedacito de rodilla, Menos mal que fue un rozón lateral, si llega a ser un golpe frontal podría haber sido muy malo. De todos modos le impidió estar fresco hasta el final, y no pudo volver a trotar sin mucho dolor a partir de entonces.

Fijaos la paradoja. Estábamos cansadísimos, magullados y golpeados, con los músculos y articulaciones pidiendo a gritos un descanso. Pero al llegar a los escasos collados que nos encontrábamos nos poníamos a trotar; y era una bendición para el cuerpo. Nunca me hubiera imaginado que un suave trote meciera un cuerpo agotado, devolviéndole por unos instantes cierta frescura a pesar del cansancio.

Pasamos el último avituallamiento sólido en la Pradera del Yelmo, donde pastaban unos preciosos caballos. Yo pensaba, en mi ingenuidad, que había llegado la hora de los senderos, de 5km de suave trote bajando a Canto Cochino. Pues nada de eso. Seguíamos bajando por torrenteras igualmente peligrosas. Además, según perdíamos altura, nos empezamos a encontrar a otra enemiga: la arena. Piedra pequeña, arena suela, grava y regueros hechos por el agua que dificultaban más la bajada. Sería así hasta el final. Allí intentamos trotar algo pero Darth no puede. Seguimos andando y llegamos al fin al parking, donde empezamos a trotar para entrar dignamente en meta. Nos reciben unos aplausos que consiguen emocionarme, me llegan a lo más hondo. Oímos a lo lejos a Manta, que estaba ya tan pancho contando las peripecias de su descenso. Hoy está ya mejor y apenas cojeaba. Agradecemos al personal el enorme esfuerzo de organizar esta prueba y nos vamos al coche a tomar una cervecita que Darth guardaba en una neverita. Y para casa, que se ha hecho inusualmente tarde.

De camino paro en el Centro de Interpretación de la Pedriza y me proveo de todos los planos y mapas posibles de rutas por la Pedriza. Con las mismas llamo a Gebre para ver qué tal está. Amigo, sabes que has hecho lo correcto quedándote. Se te echó de menos.

Tengo la sensación de que me quedan muchas cosas por decir a pesar de la increible charla que os he pegado. Algo tienen estas cumbres que te hechizan, dejas algo de tu alma en ellas y quedas inoculado por un extraño virus que te impulsa a regresar cuanto antes, a desear sentirte pequeño ante su enormidad, a volver a sufrir lo indecible por permanecer unos instantes en ese lugar privilegiado donde sólo el viento, la luz del sol y la piedra bajo tus pies te acompañan. Una impronta, una estirpe, casi una raza la de los amantes de la montaña. Y yo, desde el escalón más bajo de todos ellos, me siento privilegiado.

Todo un lujo haber podido compartir tanto con vosotros, César y Carlos. Y al otro Carlos, el pitufo dormilón, que nos acompañó en espíritu. De alguna manera has estado con nosotros. Gracias a la Organización de la R.S.E.A. Peñalara por el ingente trabajo realizado.

De izquierda a derecha: Zerolito, Darth Vader y Manta. Vaya tres patas para un banco.

viernes, octubre 03, 2008

Debutaré en Montaña - Cross de la Pedriza

por: Zerolito

Es próximo domingo haré mi debut en una prueba de Montaña. Después de la increíble experiencia, primera toma de contacto que fue la I Zerolada a Peñalara (Capítulos 1 y 2) de tan grato recuerdo, nos volvemos a echar al monte. Esta vez será el duro Cross de la Pedriza, en el que nos hemos involucrado los amigos Manta, Gebre y Darth Vader de Los Paquetes. Ahí va un poco del perfil, como si fuera una etapa del Tour.

Tengo la certeza de que será duro, bastante duro. Es una carerra y ya no iremos a nuestra bola. Hay que seguir las marcas, estar pendientes de los puestos de control, llegar antes que los corredores escoba a determinados puntos. Además no soy un profundo conocedor de la Pedriza. Curiosamente la he atravesado varias veces de noche, siempre acompañado por un guía al que seguir los pasos, así que no tendré muchas referencias respecto a experiencias anteriores. Pues bueno, y qué más da. Alguna vez ha de ser la primera, ¿no?

Como guasa, voy a poner aquí lo que escribí hace tiempo en El Rincón de los Paquetes refiriéndome a la descripción del recorrido que hace la propia organización.


DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO:
.....Una vez cruzado el puente comenzaremos la subida al collado Cabron (vaya nombrecito, por qué será...)
...La senda sigue subiendo en marcada dirección Norte sin descanso entre pinos y salvando algunos bloques de piedras hasta llegar al Collado del Miradero... (empieza la fiesta)
...La bajada es muy técnica (es decir, jodida de pelotas...) y hay que prestar atención pues hay varios saltos y en algún punto habrá que apoyarse en las manos. En esta zona se alternan las bajadas con alguna pequeña subida e incluso habrá que reptar para salvar un gran bloque junto al risco conocido como “El Puro” (demostraremos por qué llamamos con razón reptar a nuestra forma de correr )
...Superado un resalte rocoso -donde tendremos que poner las manos- se inicia el descenso...(miedo me da los sitios donde hay que poner las manos...)
....Después de unos pasos un tanto complicados entre las rocas, con cueva incluida...(ahí nos saldrá la Dama Blanca o cualquier personaje de leyenda de la Sierra Madrileña)
...Las marcas nos irán encajonando cada vez más hasta que lleguemos a un punto que parece no tener salida. Aquí estará situado el control de paso de Navajuelos. No os preocupéis. Para continuar, debéis pasar reptando bajo unas piedras, al pie del Risco del Torro...(bueno, no hay que preocuparse...)
...superados unos bloques comienza a bajar en dirección Sureste. No perdáis las marcas y después de una larga y cansada bajada estaréis en el collado de la Dehesilla...(animando al personal, no os perdáis y os cansaréis)
...En algún paso tendremos que usar las manos...(y dale bola)
...Atención en el último tramo de la bajada: la pendiente se acentúa y en la tierra suelta podemos pegar algún resbalón...(o sea, que nos lo daremos)

Bueno, pues a eso nos enfrentaremos, con una ilusión tremenda, y acumulando experiencia para el gran reto de este año, el MAM. Espero que os enteréis el lunes de cómo termina esta historia, ya que si lo sabéis antes es que hemos salido en los sucesos...jajaja. Es broma, iremos con cuidado pero magullarnos seguro que nos magullamos. Como reza la sabiduría popular, quien quiera peces ha de mojarse el culo. Y quien se adentra en las montañas sabe (o debería saber) a lo que se enfrenta.

Venga, que enseguida me sale la vena épica, y no es para tanto. Será una pachanga con colegas en la montañita, un paseo campestre y una mañana que comenzará frente a una fuente de churritos, como dios manda. Ya os contaré. Como aperitivo el sábado me recorreré la Hoz del Duratón con los críos. Me proveeré del bendito Cordero que preparan en Sepúlveda y cenaré (si me quedan ganas y me acuerdo) algo de pasta con unas birritas. Que no se diga que no somos previsores.