martes, octubre 15, 2013

Guía para organizar tu propio ultra

por: Zerolito

El ultra-trail está de moda, y como ocurrió con el mundillo de las carreras populares en ruta por asfalto están proliferando pruebas como hongos (ahora que los níscalos no brotan como antaño habría que revisar la frase). Aquí siempre queremos ayudar con lo que me permito el lujo de citarme a mí mismo en una intervención que escribí en la comunidad de usuarios Raidligh Team.
Basado en hechos reales, aquí van unas breves pautas para organizar tu ultra trail en un tiempo récord y asegurarte de que va a ser un éxito absoluto.

  • Anuncia la carrera con cinco meses de antelación. Total, un ultra por montaña no requiere planificación previa ni hay que prepararlo.
  • Mantén la web desactualizada, con información básica y variables sin importancia, como los tiempos de corte, con la leyenda "por determinar". No es necesario informar, motivar ni hacer partícipe a la gente de que vas a hacer una carrera; se enteran solitos de todo lo necesario. Y un poquito de suspense genera una tensión muy de agradecer.
  • Organiza cuatro carreras simultáneas. Si puede ser, desde distintos puntos. Ya metidos en faena, ¿qué más da?
  • Anuncia el recorrido aunque no tengas los permisos pertinentes de los ayuntamientos por donde pasa la carrera. Siempre llegan a tiempo. Que no te importe que la carrera discurra por un parque nacional, seguramente no habrá legislación que te afecte.
  • Cambia la fecha a un mes de celebrarse la carrera. La gente tiene margen de maniobra suficiente.
  • Exige dos certificados médicos a los corredores a un mes de la prueba. Las listas de espera son un reto más a afrontar, podrán hacerlo. Por supuesto no aceptes otros certificados de carreras de medio pelo como por ejemplo las del reciente UTMB.
  • Modifica el recorrido a dos semanas. Que no te preocupe copiar trazados de otras carreras que se celebran por la zona, eso aporta un toque de tradición que a una prueba nueva le viene bien. A un corredor le da igual hacer más kilómetros y más desnivel que los anunciados. Es como un "extra" que agradecerá de buen grado. ¿No son mákinas de correr?.
  • Aunque se hayan apuntado sólo 100 personas, una espera de una hora de promedio es buena para entregar el dorsal. Crea ambiente y hace que los corredores comenten e intimen.
  • Sé original y programa la salida de tu carrera a una hora inolvidable. Por ejemplo, las 3 de la madrugada es perfecta.
  • No balices o hazlo someramente. Estamos en época de crisis y, total, los participantes son gente preparada y ya se juntarán en grupos para ir encontrándolas en medio de la noche, como en una gymkana. Sabes que son montañeros aguerridos que terminarán hallando el camino, y además todos llevarán gps, seguro. Y cuantas menos balizas haya, menos habrá que recoger después.
  • Prepara avituallamientos escasos. Esta gente que corre por montaña, dura como pocas, no necesita gran cosa. Aunque la temperatura sea bajo cero y sea de noche, no es necesario dar comida -mucho menos caliente- ni nada con cafeína. El sueño y el cansancio les es ajeno. No hacen falta tiendas de campaña -no va a llover seguro, ni voy a tener a nadie que necesite asistencia por esguinces, hipotermia o demás cosas extrañas-, con una mesilla de camping vale para algo de agua e isotónico (o lo que sea ese líquido que se ofrece).
  • Solicita la talla de la prenda finisher. Cuando lleguen los corredores dales de la talla L, la única que tienes. Es genérica, vale para todos.

De todos modos, como cualquier prueba es mejorable, puedes añadir las medidas que puedan aportar algo a esta nuestra carrera. Que no se diga que no escuchamos al corredor. Tus ideas son bien recibidas.

miércoles, septiembre 25, 2013

Madrid - La Barranca por el Camino de Santiago

por: Zerolito

Voy a tratar de resumir este intenso último periodo que ha culminado con mi abandono en la Madrid-Segovia de este año.

Llega finales de agosto, me voy de vacaciones. En Cantabria pillo un virus que me provoca la diarrea más brutal que haya tenido nunca. Me deja totalmente seco y con unos dolores tremendos. Cuando comienzo a recuperarme de ésta, el primer día de curro me sobreviene una reacción alérgica de las gordas. Se me infla la cara como un globo. Urbasón y polaramine a mansalva. Cuando me recupero pillo una infección de garganta que supero el día antes de la Madrid-Segovia, con lo que me planto en el arco de salida de la mejor manera posible (¡ja!)

Me presenté en la línea de salida con una mentalidad distinta: dejaría marchar a todos mis amigos paquetes, iría tranquilo y tiraría de mi corta experiencia para llegar a Segovia, con la posibilidad de retirarme en cualquier momento si la cosa iba mal.

Pero no podía empezar mejor. Fresquito -llevo fatal el calor- y nublado. Comenzamos a trotar y al poco se me une una corredora, Pilar. Llevamos el mismo ritmo y comenzamos a hablar. Es su primera ultra y yo le voy contando lo poco que sé. Con esta agradable compañía pasan los kilómetros a buen ritmo. Primero Tres Cantos, luego Colmenar, en unos tiempos estupendos. Va todo sobre ruedas.

Al salir de Colmenar sale el sol y empieza a calentar de lo lindo. Nosotros vamos muy bien pero el sol pica y comenzamos a caminar más en las cuestas. Nos plantamos en Manzanares donde el amigo Cani nos obsequia con su compañía (y una cervecita fría para compensar la ausencia de isotónico en el avituallamiento). El calor aprieta ya seriamente, con lo que tras el avituallamiento nos ponemos a caminar, eso sí, a buen ritmo, hacia Mataelpino, kilómetro 50 de la carrera. Tras el espectacular recibimiento en el avituallamiento y con la moral por las nubes por lo conseguido hasta ahora salimos del pueblo por las sendas que conducen a la Barranca.

Y allí ocurrió. De repente un bajón físico tremendo y repentino hace que me separe de mi compañera, que se va hacia Segovia (lo logró, y me alegro como si fuera yo mismo el que cruzó la meta). El ritmo al caminar solo tras este mazazo moral y físico bajó estrepitosamente, me paro a descansar pero no recupero, tengo el estómago cerrado y necesitaría comer algo para afrontar los últimos 40km. Pienso en llegar a Cercedilla y descansar bien, rehidratarme, comer y continuar, pero antes hay que llegar a la Barranca, y no llega la jodía. Interminable. Sufriendo mucho llego finalmente y decido poner fin a mi periplo, tumbándome a la sombra a descansar. Tras esperar un coche de la organización que no llegó bajo caminando a Cercedilla, pero por el camino unos amabilísimos espectadores me acercan en coche (mil gracias desde aquí).

En Cercedilla veo a Yoku bien vigilado por Garabitas y Gebre. Le han pinchado suero, está muy mal, con calambres terribles, pero ha estado mucho peor. Me quedo con ellos hasta que conseguimos que lo metan en una ambulancia y se lo llevan a la Paz. Ahora está fuera de peligro pero estuvo a punto de colapsar su función renal, lo que acarrearía fatales consecuencias. Qué importante es mantener el delicado equilibrio físico en este tipo de pruebas. Ante esta situación no puedo evitar pensar que he hecho bien en retirarme a tiempo.

Tras una cañita bien ganada Gebre me llevó a Segovia (detallazo, gracias) a saludar a los llegados a meta. Hay una gran familia paquetil entre finishers, unfinishers y familiares. Jordan nos trae de vuelta a casa (gracias otra vez), muy contento por haber corrido fenomenal durante 50km y por haber sabido parar a tiempo. Y, al revés que en Cercedilla, no puedo evitar pensar en haber aguantado un poco más para entrar en esta meta mágica de Segovia. A los corredores realmente se nos va la pinza. Bueno, la meta tendrá que esperar a otras ediciones, porque realmente la entrada a Segovia es especial, única, y debe tener algún componente adictivo


En resumen positivo hice una magnífica carrera de 50km en la mejor compañía posible. De lo negativo que viví espero poder aprender para el futuro lecciones muy importantes, vitales. Porque por muy amable que sea esta prueba son 100km que hay que recorrer. Con calor se hacen especialmente complicados, y siempre tendremos que afrontarlos con serenidad y atendiendo a la rehidratación, alimentación, y sobre todo a las señales que nos envía el cuerpo y no podemos ignorar por muy motivados que estemos en alcanzar la meta.

Y, por supuesto, dar mi enhorabuena a todos los participantes, hayan llegado o no bajo el Acueducto. Porque hay que tener valor para enfrentarse a retos así.

miércoles, agosto 21, 2013

Promoción: hidratación deportiva con CANTIO

por: Zerolito

Bueno, la verdad es que estaba haciendo pereza veraniega en esto de escribir en el blog. Le debo (os debo) algunas reseñas que tengo a medio esbozar sobre material y carreras, como esta última participación en las Cumbres Escurialenses. Pero lo que me ha puesto frente al teclado es una iniciativa de la web CarrerasdeMontana.com de mi amigo Mayayo y que, por su interés, transmito aquí.

El tema es la hidratación en deportes de alta intensidad. La empresa Cantio (aquí su tienda on-line) ofrece una promoción a través de CarrerasdeMontana.com por la que podéis obtener dos de sus productos estrella, que por cierto tienen unos nombres más que adecuados:

  • Cantio 41ºC: polvos instantáneos que nos proporcionan carbohidratos, electrolitos y aminoácidos para tomar en carrera.
  • Cantio 55BPM: polvos instantáneos diseñada para recuperación tras el esfuerzo, con carbohidratos, electrolitos y vitaminas.
Cantio 41ºC y 55BPM
Para participar en la promoción sólo tienes que acceder a esta página de CarrerasdeMontana y seguir los pasos que te indican. En el artículo encontrarás información detallada sobre los productos, además de numerosa información complementaria sobre nutrición.

Date prisa, que esta promoción sólo dura una semana, hasta el 28 de agosto. Mayayo publicará desde Chamonix el resultado del concurso envuelto en su periplo que le llevará a competir en el UTMB y comentar carreras tan emblemáticas como la copa del mundo a celebrar en Zermatt y el Tor des Geants. ¡Mucha suerte  (y mucha envidia, claro)!

viernes, agosto 02, 2013

TEST - Botellín 200ml Raidlight Flask

por: Zerolito

En este lapso veraniego voy a contar algo sobre el último accesorio que me compré para afrontar el MAM y el GTP. Como sabéis los que seguís el blog, no me gusta comprar por comprar sino que cualquier compra obedece a la solución razonada de una necesidad, así que os contaré cómo surgió ésta.

Cuando me compré la mochila Endurance, que tiene un bidón de 600cc y bolsa de hidratación de 2l, enseguida comprendí la utilidad de llevar dos líquidos separados (generalmente agua e isotónico) en entrenamientos o carreras de larga duración.

En esto llegó la Madrid-Segovia de 2012. Como estrategia de carrera decidí llevar la riñonera hasta Cercedilla y allí cambiarla por la mochila. Mi 800/45º es estupenda, pero sólo tiene un bidón, con lo que hice un apaño con una funda de neopreno para llevar también un botellín de 33 o 50cc de isotónico. Al principio no iba mal, pero en los últimos 30 kilómetros se hizo insufrible. Esto es, aunque hayas corrido bien con ello 35km lo que se te queda grabado es el mal rollo de los 30 posteriores. En Cercedilla me quité con cabreo la riñonera y cogí más que contento la mochila, descartando para siempre ese sistema para llevar dos líquidos.

Pasa el tiempo y asisto a la charla de nutrición que organiza Peñalara (de la que di cuenta en este blog) y descubro dos cosas que hacía mal cuando tomaba geles:
  • Mezclar geles e isotónico en una ingesta provoca un auténtico festival en el estómago que se traduce en gases, pesadez y otros incómodos efectos secundarios. Yo abría el gel, me lo metía en la boca y me lo tragaba, echando un trago de lo que tuviera más a mano -generalmente el bidón de isotónico de la Endurance- para refrescarme, más que nada.
  • Para que la glucosa de los geles se absorba es necesario tomarlos con suficiente agua. Tomar geles diluidos facilita su absorción, pero tomarlos sin beber el agua suficiente provoca que el sistema digestivo obtenga el agua del cuerpo (esto es, lo deshidrate) con lo que el organismo se resiente.
Así que pensando en este tema decidí adquirir el Flask de Raidlight. De esta manera puedo llevar agua e isotónica en mi riñonera si es una salida corta. Pero lo que es más importante, puedo diluir un gel en 200cc de agua y tomarlo poco a poco, sin esa sensación de meterte un pegote de melaza en tu boca reseca y tragarlo como puedas. El sabor del gel es algo menos asqueroso al estar diluído y, sobre todo, aportas gran parte del agua necesaria para que tu cuerpo lo asimile sin déficit. Un par de tragos al bidón/camel después de terminarte el Flask y listo.

El Flask es fácil de poner en cualquier cinta ventral de mochila o riñonera. El botellín, con tapón de rosca, es flexible y pesa poco. Queda bien ajustado en el bolsillo con cierre tanca -he leído por ahí que hay gente que lo usa como bolsillo extra para cámara de fotos o similares-. Aquí un sencillo vídeo (en francés) que ilustra cómo ponerlo en una cinta ventral.

Flask acoplado a la mochila. GTP 2013.
Lo he utilizado en el MAM junto a la riñonera 800/45º y en el GTP con la mochila Endurance y en ambos casos me ha sido de gran utilidad, cumpliendo su cometido sin generar problemas. Nunca he tomado tan bien los geles. Lo único que voy a añadir a este bidón es algún sistema de fijación porque es inevitable que en pruebas tan largas termine desplazándose en la cinta ventral. De hecho Raidlight añadió el Flask a la riñonera 800/45º creando la 1000/45º, que de haber existido hace años habría sido la que me hubiera comprado.

En resumen, el Flask de Raidlight es un accesorio muy práctico por un precio módico (10€). La opción de llevar 2 o más líquidos distintos me parece muy útil para un corredor de largas distancias, sobre todo tras haber aprendido cómo funcionan los geles en nuestro sistema digestivo.

martes, julio 23, 2013

Crónica GTP 110km

por: Zerolito

Ya no me veo haciendo crónicas sobre carreras tal y como hacía en los primeros años del blog. No obstante sé que a mucha gente le interesa. Corredores noveles que quieren aprender, experimentados que quieren conocer alguna carrera o lectores que simplemente disfrutan de un relato sobre su afición. Un amigo de Los Paquetes me pidió que escribiera una crónica sobre lo que viví en este GTP, y lo publiqué en dicho foro. Hoy me he acordado y me he dicho: "¿por qué no publicarlo aquí?". Pues hale, ahí va el copia-pega de dicho foro, para quien guste.
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Me enfrenté al GTP con la certeza de que, si se daba todo bien, lo haríamos en 24h. Pero los días anteriores fueron realmente estresantes e hice lo que no se debe hacer: dormir poco, alimentarme de aquella manera, ir atacao de un lado a otro... pero bueno, somos así y jugamos con las cartas que vienen.

Dan la salida (emocionante esa cámara voladora y esos aplausos en el centro de Navacerrada) y salimos... ¡¡corriendo!! Nunca habíamos corrido en ese primer tramo, pero lo hacemos hasta la Barranca. Bueno, eso nos daría unos 10' de adelanto. Bah, ni de coña. En la cima de la Mali seguimos con las 2h y 2' de siempre, hagamos lo que hagamos. La bajada fue un martirio ya que la peña se puso a caminar pero era imposible adelantar, con lo que perdimos muchísimo tiempo. Decidí que eso nos vendría bien para afrontar con más fuerzas el tramo final así que sigo sin preocuparme y disfrutando de la compañía de las estrellas -tanto de las celestes como de mis compañeros- y con la mención especial a Rita, la Estrella Errante, que iluminó con su sonrisa y sus ánimos cada uno de nuestros pasos.

Llegamos a Morcuera por las mismas pestosas rampas de siempre y bajamos a Rascafría al trote, con Cabesc haciendo la goma (se adelantaba, se quedaba atrás...) y deseando que llegara Nibble en tiempo. Nosotros íbamos justos y perdimos 1h en ese punto. Mal porque tendríamos que haber salido antes, pero claro, estaban Josito y Malaika por ahí y a nosotros nos falta poco para enrollarnos y estar de risas, somos así.

Cuando salimos hace un calor terrible. Me pongo a la cabeza marcando el ritmo hasta la mitad del Reventón pero enseguida me pasan Pako y Pardi. Cabesc llega por detrás y se une. Yo voy durmiéndome literalmente por el camino, voy zombi y por más que trato de regular y beber noto cómo se me escapan todas las fuerzas, me encuentro abrasado, achicharrado, y la cabeza no me funciona ya. Aprovecho cada pequeño parón en el avituallamiento, en cualquier lado, para cerrar los ojos y tratar de dormir. En cuanto los cierro me pongo a soñar, voy grogui perdido. Camino de Peñalara Cabesc se para con Pardi y cuando llego yo me tumbo a sobar. Jorge se va a reunirse con Pako, que va por delante, y nosotros nos quedamos un rato. No puedo moverme, estoy agotado mentalmente y desesperado. Odio el trail-running y me juro que es la última vez que me meto en una de éstas. Lo estoy pasando realmente mal. Al llegar al nevero de Pájaros cojo un pegote de nieve y me lo pongo debajo de la gorra, consigo refrescarme algo. Cojo otro y lo voy tomando como si fuera un polo. Paso Claveles con cierta soltura -a pesar de todo debe ser mi lugar natural- y tras descansar en Peñalara bajamos Cabesc y yo hacia la Granja. Le comento todo lo mal que lo he pasado y que mi decisión era abandonar, pero que voy a descansar en la Granja, dormir un rato y que luego ya veríamos. El apoyo de Cabesc en esos momentos diciendo que me esperaría fueron más que importantes, vitales. Gracias.

Sigo maldiciendo el Trail Running pero ahora menos. Me vienen a la cabeza las imágenes del año pasado, cuando estaba más zombie aún que éste año, bajando tras la estela de Pardi. Me rememoro bajando por ahí con Mayayo hace 3 años, como cabras en celo, y me desespero porque apenas puedo mantener el equilibrio. Y llega el momento clave de la carrera: el chozo Aranguez.

Al llegar al chozo hay un arroyo de aguas claras, frías y cristalinas. En su verde hierba de ribera me pongo de rodillas y empiezo a echarme por encima vasos de ese agua, casi bautismal. Os juro que la sensación fue mejor que un orgasmo, mejor que un gol en el último minuto, tan intensa como un beso adolescente. El agua resbalando por mi cara, acariciando mis resecos labios, refrescando mi rala melena. Cada gota era una gota de vida, una caricia de un ser superior que me estaba insuflando fuerzas, ganas, ilusión. Repetí este ritual hasta hartarme y ya ahíto cogí un último vaso, me tumbé y me lo eché en la cara despacio, gustándome y cerré los ojos para descansar. Ahora no sentía dolor, ni dudas, ni miedos. Sabía que había conseguido espantar todos esos temores y que podría lograrlo si descansaba en la Granja. Y allá que fuimos tras unos instantes de descanso. Comencé a hablar a Cabesc en la bajada, y esa era la mejor noticia. No paraba de hablar, y así se lo hice notar. "Ya no voy tostao, Iván, voy hablándote, estoy recuperando la moral y las ganas". Y así fue.

Ya en la Granja cumplimos el plan. No podía comer -estómago cerrado- con lo que bebí lo que pude y me eché un rato, me quedé unos 15' traspuesto. Al sonar el despertador nos preparamos torpemente y salimos los dos junto con Miguelón, que estaba por ahí zampándose platro tras plato de pasta. Comenzamos juntos, pero al poco Cabesc se adelanta unos metros y Miguelón desaparece por detrás. Le esperamos un rato y bajamos el ritmo pero ya no le volvimos a ver. Vamos consumiendo los km y yo cada vez me encuentro mejor -dentro del lógico cansancio- hasta que llegamos al Arrastradero, prueba de fuego. Lo subimos del tirón, sin parar ni un solo segundo y no llegué a bufar en ningún momento. Estaba feliz y radiante. Después de eso trago en la Fuenfría y a por el Schmid, que se nos hace eterno y pestoso, Puerto de Navacerrada donde apenas paramos y donde vimos un zorrillo buscando en los cubos de basura del puerto, collado del Emburriadero donde nos perdimos un rato, y la Barranca. Cabesc va muy cansado, no podemos más que trotar de vez en cuando, pero nos sabemos finishers. Vamos a recoger nuestro chaleco, que funcionó como una auténtica zanahoria para un borrico, ayudándonos a sobrellevar el cansancio y el agotamiento mental. Y cuando por fin aparece la meta de Navacerrada la emoción es brutal. Hemos vencido al dolor, a la desesperanza, al agotamiento, al cansancio, a nuestros miedos, a nuestro cuerpo. Nos reciben jubilosos los amigos de los Paquetes, el propio Treparriscos como si hubiéramos ganado la prueba, nos fotografía Memphis, nos ponen las medallas y recogemos todo lo que nos ha aportado esta vivencia que no cabe en una bolsa del corredor. Nos abrazamos los compañeros de camino, un abrazo sincero y sentido entre quienes han compartido tanto, se han apoyado el uno en el otro y han logrado algo grande juntos. Risas y más risas son el epílogo de esta aventura maravillosa, dura como pocas.

Es increíble pertenecer a esta familia en la que todos habéis sido una parte importante de este éxito personal, y difícil personalizar la gratitud que siento hacia vosotros tras haber conseguido llegar a la meta. Por mi parte agradecer especialmente a mis compañeros de camino su ayuda y compañía, y a Cabesc por ayudarme a sacar lo mejor de mí mismo para terminar esta brutalidad. Personalmente, muy contento de haberme sobrepuesto a una durísima situación en la que no daba un duro por mí, estaba totalmente fuera de carrera y de hobby. Os juro que ya había pensado en el post del día siguiente. Se titulaba: "Lo dejo" y os explicaba cómo dejaba esto de correr por el monte para siempre. Así han estado las cosas, y afortunadamente, gracias al Agua de la Vida, ahora son de otra manera.

lunes, julio 22, 2013

Resumen

por: Zerolito

Tras unos días de vacaciones sin haber dicho nada por aquí voy a hacer un resumen de lo que ha dado de sí este intenso mes de junio, con dos citas ineludibles para el corredor de montaña mesetario.


Maratón Alpino Madrileño

A pesar de la dificultad de conseguir un dorsal (se acabaron en menos de una hora) conseguí terminar mi quinto MAM consecutivo. El tremendo calor y el mirar de reojo al Gran Trail de Peñalara hizo que a pesar de salir con ganas y completar una bastante buena carrera, no luchara por bajar el crono de las 7h. Conté con la compañía de mi amigo y compañero Jorge, llegando juntos a la meta en 7h45m

Abundantes neveros en estos albores del verano

Por fin en meta, con Jorge
Gran Trail de Peñalara

Con mucha expectación esperaba esta edición del Gran Trail de Peñalara. Necesitaba comprobar que, tras la retirada del año pasado, había aprendido la lección y sabría afrontar esos difíciles momentos si se presentaban otra vez. Además, el hecho de salir el viernes por la noche le daba un aire de novedad a la prueba que la hacían especialmente atractiva. Tras una primera noche que se hizo larga vino un día demoledor, con un calor insufrible que me hizo retroceder en el tiempo al año pasado. Esta vez, con la ayuda de mi amigo Iván, decidí dormir una horita en la Granja y reemprender la marcha. Esa segunda noche me encontré mucho mejor y logramos terminar en 28h30m.
Espectacular salida en Navacerrada

Increíble foto de la Maliciosa
En meta, con la medalla de finisher

 Y tras este periplo, esas vacaciones en las que el calor me está matando y me cuesta más salir a correr que a Belen Esteban resolver una ecuación de dos incógnitas. Y espera la Madrid-Segovia. Mucho tendré que mejorar para poder estar con los que son mis compañeros de correrías los últimos años, mis amigos Jorge y Pako. En fin, ya iré contándolo por aquí.

martes, junio 04, 2013

TEST - Cortavientos Haglöfs Shield Comp Hood

por: Zerolito

De nuevo he tenido el placer de colaborar con la web de referencia en trail running www.carrerasdemontana.com (te recomiendo encarecidamente suscribirte, si no lo has hecho ya), editada por mi amigo Sergio. En esta ocasión he realizado un nuevo test de material, en concreto de un cortavientos de la marca escandinava Haglöfs, el modelo Shield Comp Hood.

Haglöfs está tratando de abrirse camino en el mundo del trail tras una larga tradición de fabricar material de montaña más clásico. Este cortavientos se enmarca en la nueva tendencia de ofrecer prendas extremadamente ligeras sin menoscabo de su eficacia (este cortavientos apenas pesa 85 en talla L). Conseguir esto exige un desarrollo muy importante en el material a utilizar. Aparte de garantizar su idoneidad en situaciones realmente adversas, la prenda debe poseer otras características que marquen la diferencia entre un producto realmente útil y otro que no lo es. Me refiero a que una vez asegurada su función cortavientos, valoramos muy positivamente la ligereza, compactibilidad y, sobre todo, la transpirabilidad y el grado de impermeabilidad.

Todos estos aspectos y alguno más son analizados en el siguiente artículo, que espero sea de vuestro interés:

TEST: Cortavientos Haglöfs Shield Comp Hood, para carrerasdemontana.com, por Zerolito