miércoles, julio 08, 2009

MAM 09 - Album de fotos

por: Zerolito

Para cerrar (si es posible) el capítulo del Maratón Alpino de Madrid, aquí dejo el álbum de fotos. Gracias a Darth, Santi, Coral, Ana y la organización por darnos la oportunidad de guardar en .jpg tantos instantes mágicos.


Carlos, Juan y yo en la salida, a cola de pelotón


Terreno para correr y disfrutar (sic)


Llegando a Cotos por primera vez


Primer Control en Cotos


Aspen con el tobillo ya maltrecho


Carlos dosificando su esfuerzo con maestría


Llegando al segundo control de Cotos


No me di cuenta, pero llevaba despegados los talones de las zapas


Con Aspen y Santi comentando la jugada


Qué lástima, pero adíos; me despido de tí y me voooy...


Uno de los momentos más duros de la carrera. Empezar a correr la suave pendiente hacia el Pingarrón tras 15' de descanso y 4h de recorrido.


Alegrón con la visita de Santi a escasos 2km de meta


Esfuerzo


Aún quedan rampas en las que echar a andar


Llego a meta, con Santi a mi izquierda y los UO2 animando


Este es mi momento


El instante soñado


Wild Runner también estaba por allí


Con Aspen tras cruzar la meta


Con Coral


Celebrando el pleno de supervivientes ¡Sí señor!


El reconocimiento anónimo al esfuerzo


Las Trabuco también sufrieron lo suyo

Bueno, con esta entrada creo que ya no daré más el latazo con el Maratón Alpino hasta la próxima edición, claro. Ha sido una gran aventura de un año largo de duración desde que me planteé hacerlo. El camino ha sido errático y extraño, haciendo casi todo en el último mes. Pero ha sido grande y me voy con mucha más riqueza interior que cuando empecé. Y entretanto bajando mis marcas en 10km, Media Maratón y Maratón. ¿Qué más puedo pedir? Pues repetirlo el año que viene, con más paquetillos, con Bassrunner y Santi y...

jueves, julio 02, 2009

MAM 09 - Estadísticas

por: Zerolito

De vuelta de este mini-breik y con aún con la tontería en la cabeza voy a ver si soy capaz de organizar la información del MAM para que no se pierda en el olvido y por si a alguien le pudiera servir para algo.

Datos generales

Distancia: 44 km aproximados
Altura máxima: 2.430 m.
Altura mínima: 1.188 m.
Desnivel acumulado: 5.300 metros. 75% del recorrido por encima de los 2.000 m.
Porcentaje de superficie técnica: 70% aproximadamente con posibles neveros.

Datos personales

Tiempo: 7:33:19
Puesto: 240 de 300 llegados, 85 de 105 en Veteranos A.

Según el Garmin:

  • Velocidad media: 10:46 min/km
  • Velocidad máxima: 4:31 min/km
  • Pulso medio: 140ppm
Datos por tramos

Tramo

Tiempo

Km

TAcum

KmAcum

Cerce->Nava

1:12:52

7.42


7.42

Descanso

1:38


1:14:31


Nava->Bola

34:38

2.39

1:49:10

9.81

Descanso

(incluido en los 34:38 anteriores, ¿sobre 1:30?)

Bola->Cotos

28:00

4.73

2:17:10

14.54

Descanso

4:28


2:21:39


Cotos->Peñalara

59:09

4.32

3:20:49

18.8

Peñalara->Cotos

32:20

4.7

3:53:09

23.6

Descanso

15:39


4:08:48


Cotos->Cabezas

1:11:00

4.52

5:19:49

28.25

Descanso

2:06


5:21:55


Cima de Cabezas

16:30

0.35

5:38:26

28.62

Cabezas->Bola

41:59

3.69

6:20:26

32.33

Descanso

2:06


6:22:32


Bola->Nava

17:04

2.33

6:39:37

34.66

Descanso

2:47


6:42:25


Nava->Cerce

50:50

7.4

7:33:15

42.09


Como postre, aquí está el vídeo oficial de RTVE sobre el Maratón Alpino 09. Un servidor aparece por tres veces junto a Aspen. En la salida, al final del pelotón, entre los segundos 30 y 33, también vemos a Carlos. Otra entre la espesura subiendo Citores (4:43 a 4:47) y, la más curiosa, un primer plano de mis piernas por detrás mientras subimos hacia Navacerrada, al principio de la prueba (2:20 a 2:30). Aquí tenéis la información completa desde la web de la tele. Curioso...

NOTA: llevo desde el miércoles tratando de subir el vídeo al blog. Ha sido imposible, así que si queréis verlo tendréis que conectaros a la página de RTVE. A ver si entre hoy y mañana pongo las fotos...

lunes, junio 22, 2009

MAM 09 - ¡¡Superviviente!!

por: Zerolito

Aún con el cansancio adueñado de mi cuerpo, tras haber podido comer hoy algo sólido sin que me cueste esfuerzo, escribo -no se hasta dónde- para corroborar lo que muchos asegurábais y que yo no tenía tan claro. He terminado el Maratón Alpino Madrileño. Posiblemente el maratón más duro del mundo, en una edición de especial dureza por la inclusión de Cabezas de Hierro en el recorrido. ¡Toma ya!

Pero esta alegría no sería completa sin el éxito de mis compañeros de viaje. Salvo Guille, que tuvo que retirarse, los demás han cumplido con creces su tarea. En algunos casos con mejoras de tiempo increíbles, otro por terminar pese a las lesiones y otro por tener el coraje y la valentía suficiente de ir a por todas. ¡¡Bravo, Ultraoxígeno y Paquetes!!

Por hacer un resumen rápido, ya que hoy no me apetece demasiado escribir con detalle lo ocurrido, daré los números del éxito.

Pto Dors Nombre Tiempo Equipo
125 151 PEDRO GOMEZ MARTINEZ 6:23:52:00 UltraOxígeno
147 144 SERGIO HUGO GARASA MAYAYO 6:38:26:00 UltraOxígeno
236 270 ANDREAS SAMUELSSON 7:29:24:00 UltraOxígeno
240 202 JESUS JOSE FERNANDEZ LOPEZ 7:33:36:00 Los Paquetes
251 131 JUAN ISIDRO TRILLO BIOTA 7:39:07:00 Los Paquetes
283 201 CARLOS VELAYOS MARTIN 8:46:25:00 Los Paquetes

Por mi parte una sorpresa enorme el tiempo realizado. Según pasaba el tiempo veía que iba recortando, llegaba antes de lo previsto a los puntos clave, que lo mantenía é incluso tenía posibilidades de hacerlo en menos de 8 horas. Finalmente esas 7h33' me dejan, como dice mi amigo Santi, sin futuro en esta prueba. Y es que hoy por hoy me parece una marca imposible. Pero eso ya lo veremos el año que viene ;-) Yo hubiera firmado, incluso pagado dinero por tener una marca de 8h30', así que imaginaros cómo está mi body con esas 7h33' que me pronosticó Fran y que yo tomé a guasa. Con razón ya que esa era la marca de Sergio del año pasado. Buen mordisco le has dado, chaval.


Wild Runner, Aspen, Gebrelayos, Zero y Mayayo. Falta Andreas.

A ver si tengo un rato y reuno información, fotos y demás... y mañana os presento una crónica de esas que parecen un testamento. La ocasión lo merece.

No quería dejar pasar la ocasión para daros, de todo corazón, las gracias. Por todas las llamadas, mensajes, correos, post, comentarios que me habéis hecho llegar. Os aseguro que habéis conseguido que me sienta especial, querido, y eso os lo agradeceré toda mi vida. Un abrazo sincero a todos.

Por mi parte, a descansar y disfrutarlo. Que no todo el mundo es Superviviente del MAM. Así, en mayúsculas. Un sueño que empezó hace poco más de un año y que ayer se hizo realidad.

viernes, junio 19, 2009

MAM - Rien ne va plus

por: Zerolito

Llega la hora, y parece que pide el cuerpo contar alguna tontá previa al MAM. Como siempre dejaré volar los dedos... ah, como si el teclado fuera mi guitarra.

La verdad es que estoy nervioso. Por la magnitud de la carrera es lógico, y estoy deseando no que empiece, sino al menos verme bajar a Cotos por la Loma del Noruego, o mejor llegar a Peñalara. Ahí seré consciente de lo que estoy haciendo y de mis posibilidades reales.

Pero las cosas son como son. Me hubiera gustado entrenar más en montaña, pero no ha podido ser. Me hubiera gustado meter más kilómetros de entrenamiento, pero tampoco. Creo en mis posibilidades, derivadas más de la ilusión y las ganas de hacerlo que en mis condiciones atléticas. Aún así mis amigos me pronostican éxito en esta carrera. Y eso me halaga, me reconforta... y me pone nervioso.

Curiosamente, si pienso que voy a hacer un maratón me entra vértigo, tengo que tragar saliva y lo veo todo negro. Pero si me olvido de los 44km y pienso en 9 horas triscando por la montaña... se me ilumina la cara. Trataré de llevar este pensamiento conmigo. La idea no es otra que de pasar un día hollando las cumbres de nuestra sierra. De una en una, para eso conozco el recorrido. Son parajes queridos que evocan grandes recuerdos y portan ilusiones y retos cada vez que te plantas frente a ellos.

Mi última chorrada, típica del rúner que digo no ser, ha sido hacerme una excel con cuatro horarios posibles: el del día perfecto, el del día bueno, el del día no tan bueno y el de la debacle total. Vaya tontería, digo yo. Con lo fácil que es ajustar 5 minutos aquí y allá en unas celdas y lo irreal del tiempo cuando te enfrentas a una subida interminable, a una bajada pedregosa o simplemente a recuperar el resuello en un avituallamiento. Es tan tonta que quizá la imprima y me la lleve, hala.

Y, cómo no, me acuerdo de mucha gente...

De mi familia, que ha soportado los "desajustes" de mis eternos entrenos por montaña con una sonrisa (bueno, y con el resalao "estás loquito, papocho" que me dedica mi hija. Mi hijo y mi mujer son, digamos... más tajantes, pero les agradezco a todos su paciencia y apoyo igualmente.

De mis dos familias atléticas, mis paquetillos y los Correpoco, que me han jaleado, animado y llevado en volandas hasta aquí desde que dije que lo iba a intentar.

De los lectores de este blog, sobre todo de los que habéis dejado unas letras que reconfortan como el caldo caliente después de una larga marcha.

Y, muy en especial, de mis compañeros de correrías montañeras. El primero Sergio por mostrarnos la sierra como nadie, sin tu ayuda no habría podido afrontar este MAM con garantías y te estaré siempre agradecido por ello. Andreas por el compañerismo mostrado y sus ánimos. Wild porque venía con nosotros pese a su ausencia y nos transmitía su ilusión. Aspen por su desparpajo y porque siempre asombra. Yoku por estar ahí, dispuesto a ayudar y acompañarme en mis zeroplanes. Paloma porque derrocha ilusión y vida y es una increíble compañera. Last, but not least, Carlos, mi Chulitón de Ávila, compañero desde el inicio de esta aventura, que ha sabido digerir el granito guarrameño como nadie y, en vez de indigestión, ha sido capaz de vencer a este monstruo antes de la salida. Muchos no habrían llegado donde lo ha hecho él, y ver cómo afronta esta prueba me llena de orgullo por tener un amigo tan valiente y sensato.

De las montañas de la sierra. Estoy redescubriéndolas después de unos años de barbecho. He recobrado la pasión por ellas, por conocerlas mejor, por sus senderos y peculiaridades. Ah, queridas viejas amigas de acampadas juveniles. Coral me ha dicho que ponga el mapa de la sierra del Guadarrama (1:50000) en la habitación. Mola.

Pues poco más. Las próximas letras que escriba espero que sean las de un logro conseguido. Pero si no, no importa. Repetiré el año que viene, con mejor preparación. Y si no al otro, con mucha mejor preparación. Las montañas... ellas siempre están allí, como cantaban Baron Rojo.

No habrá final
porque yo sé que siempre estás allí...

lunes, junio 15, 2009

Entreno MAM 13-J - Hasta el rabo todo es toro

por: Zerolito

Este refrán sintetiza lo que hemos experimentado este sábado en nuestra querida sierra del Guadarrama. Nos citamos allí con la intención de recorrer el tramo que nos quedaba por conocer del Maratón Alpino. Esto es, la teóricamente parte más fácil y suave, al transcurrir por senderos y entre bosques. Marcada en un socarrón color verde en el mapa con la leyenda "Para correr y disfrutar". Pues a eso vamos, digo.

Nuestro recorrido se inicia desde el Polideportivo de Cercedilla, donde nos conjuramos Sergio, Carlos con su amigo Juanjo, Fran, Paloma, Marina y yo. Ésta última (Marina, no yo) decidió a última hora seguir su propio camino hacia la senda Puricelli. Y nosotros nos fuimos hacia el puerto de Navacerrada, con la idea de hacer también el Alto del Telégrafo (donde Paloma debutará oficialmente en montaña el próximo domingo) y la subida al Alto de las Guarramillas.

Salimos ya con calor y empiezo a notarme fatal. He tenido una inoportuna diarrea los días anteriores (¿habrá alguna diarrea oportuna?) y me encuentro débil, sin fuerzas. Además me pongo a sudar como cuando estuve en Cuba, donde en el mostrador del hotel me conocían como "el de las gotas". Mal rollo. Me pongo a beber de inmediato y a comerme una barrita de cereales mientras trato de no perder la estela de los compañeros. Hay múltiples cruces en la primera parte del recorrido y sería fácil despistarse y perder el camino correcto, si bien llegar a Navacerrada sería fácil, "tó p'arriba a la dere".

Carlos y Fran se rezagan en algún momento pero vamos avanzando por los intrincados y sinuosos senderos. El ritmo es bueno, quizá pelín alto para mi gusto. Pero tenemos la suerte de ir conociendo el camino antes de la carrera y eso me anima. Un perro con un collar antipulgas se une a nuestro grupo y no nos abandonará hasta Navacerrada, curiosa y simpática compañía.


Carlos en el ascenso inicial, un precioso bosque. ¿Hobbiton?

Llegamos al Puerto de Navacerrada y tras reagruparnos subimos al Alto del Telégrafo, punto mas alto del Cross homónimo que correrán las hermanas Ruiz Calvo. Allí nos encontramos pegados a Siete Picos, podemos divisar el cordal de La Mujer Muerta. Enfrente tenemos el Alto de las Guarramillas y a la izquierda el macizo de Peñalara. Tras deleitarnos con estas estupendas vistas, sólo truncadas por los espantosos telesillas, bajamos al puerto. Me pongo en cabeza para bajar rápido, enseguida Sergio me alcanza y sobrepasa. El resto del grupo, más consciente, llega un poco después. Allí Carlos nos deja. Tiene problemas físicos y decide no forzar más, con buen criterio. Bajará a Cercedilla tranquilo y nos esperará allí. Hasta pronto, compañero.


Alto del Telégrafo

La subida al Alto de las Guarramillas estuvo adornada por la presencia de una manada de caballos, con algún potrillo. La visión de estos animales, mucho más elegantes que las vacas, me alegraron la ascensión, junto la perspectiva del valle que se abría al sur, preciosa. De repente me vi en cabeza tirando del grupo. Y es que me encontraba tan rematadamente mal de las tripas que decidí tirar porque, de no hacerlo, me quedaría quieto sin moverme. No pretendía endurecer la marcha ni nada por el estilo. Simplemente era el único ritmo que podía ponerme para no caer abatido.


Churrepeteando un poco de agua en la subida


Bola del Mundo


Sergio, Fran, Juanjo, Zero y Paloma. Detrás, Peñalara nos mira...

Llagamos al Alto y nos hicimos unas fotos, contemplando el paisaje. Volvemos y en la bajada trato de seguir a Sergio, pero no me encuentro fresco y tengo que aflojar el ritmo. Al llegar al puerto y refrescarnos en el bar Dos Castillas nos encontramos a nuestro amigo el cánido. Está despistado, cruza la calle peligrosamente sin mirar y se junta a cualquier humano que se acerca. Están avisados Guardia Civil, SEPRONA y demás organismos, pero parece que nadie se hace cargo. Pobre.


Estampida en el Alto de Guarramillas

Nos disponemos a bajar y el sendero que yo imaginaba en mis mejores sueños como un paseo triunfal se vuelve tortuoso y difícil. Quería comprobar cómo se puede afrontar una bajada, a priori fácil, con el cansancio de la carrera. Y fue tremendo. Nada de unas vueltecitas por los Champs Élysées antes del podio en el Tour de Francia. El recorrido se hace duro y penoso. Si llegas sin fuerzas allí lo pasarás mal el día del Maratón. Y es difícil guardar algo para este tramo teniendo en cuenta el tremendo desgaste que habremos hecho para llegar allí. Estas consideraciones cruzaban mi mente mientras Fran se descuelga y Sergio y Juanjo se adelantan. Me quedo con Paloma, a la que veo cansada por primera vez en mi vida. La ofrezco chuperretear de la Diosaz, le hace mucha gracia el tubito. Poco a poco nos acercamos a Cercedilla y ¡por fin! llegamos al polideportivo. Carlos está duchado y nosotros seguimos sus pasos, muchas gracias a los empleados municipales por permitirnoslo.

Después de esto las cañitas de rigor comentando la jugada y nos vamos, contentos por el resultado, a buscar a Marina, que se había ido a casa de su hermana (otra) en Los Molinos. Y después para casa, cansados pero contentos por el entrenamiento.

Ya está todo hecho. No habrá más entrenamientos, no queda tiempo para más salvo para comerse el coco un poquito. Espero cumplir las predicciones de mis halagadores amigos y terminar el MAM; eso sí, olvidándome del crono. Y sobre todo espero que lo haga Carlos, mi compañero en esta andadura. Aunque haga lo que haga él, de alguna forma, cruzará conmigo la meta en Cercedilla. Eso si logro hacerlo, claro. Que un maratón tiene muchas variables que escapan a nuestro control, y la montaña añade las suyas, que no son pocas.

Pues eso. La enseñanza del día: Hasta el rabo todo es toro. Pues.. ¡a torearlo!

lunes, junio 08, 2009

Entrenos MAM 6 Junio - Más datos

por: Zerolito

Bueno, pues este post recopila más información sobre la salida del otro día. Me centraré en aspectos más técnicos, referencias... que a mi me vendrá bien recordar. Y quizá a alguien le pueda resultar útil, o al menos entretenido. Comenzamos.

Ficha técnica:
Distancia: 28km
Desnivel acumulado: 4100m (cálculo aproximado, no tengo GPS pero no será muy distinto)
Trayecto: Puerto de Navacerrada (1858m) -> Alto de las Guarramillas (2262m) -> Loma del Noruego -> Puerto de Cotos (1827m) -> Peña Citores (2181m) -> Peñalara (2430m) -> Loma de Dos Hermanas -> Puerto de Cotos -> Refugio Pingarrón -> PR27 -> Cabeza de Hierro Menor (2376m) -> Cerro de Valdemartín (2280m) -> Alto de las Guarramillas -> Puerto de Navacerrada.

En la imagen nuestro trayecto es el tramo central sombreado

Tiempo total empleado: 6h17m15s
Velocidad media: 4.47km/h (13:28min/km)
Observaciones: Haría falta una media de casi 5km/h para entrar en control de las 9h. Teniendo en cuenta las inclemencias meteorológicas, despistes, pérdidas y que los tramos que quedan por hacer son más asequibles (esto es, marianeitor o extrapolator en mano)... ¡¡es posible!!

Tiempos de paso:

Trayecto Tiempo Acumulado Km Km/h min/km
Navacerrada -> Bola 0:31:44 0:31:44 2,00 3,78 15:52
Descanso Bola 0:02:29 0:34:13 0,00

Loma Noruego -> Cotos 0:28:59 1:03:12 5,10 10,56 05:41
Descanso Cotos 0:06:24 1:09:36 0,00

Cotos -> Citores -> Peñalara 1:01:34 2:11:10 5,00 4,87 12:19
Descanso Cumbre y bajada (?) 0:26:35 2:37:45 1,50 3,39 17:43
Bajada hasta Cotos desde (?) 0:24:42 3:02:27 3,00 7,29 08:14
Descanso Cotos 0:09:41 3:12:08 0,00

Cotos -> Tubos 1:44:13 4:56:21 4,50 2,59 23:10
Descanso Cabezas 0:11:54 5:08:15 0,00

Cabeza Menor -> Cuerda Larga 0:53:35 6:01:50 5,00 5,60 10:43
Bola -> Navacerrada 0:15:25 6:17:15 2,00 7,78 07:42

Material
El símbolo (*) significa que no lo utilicé aunque lo llevaba encima.

- Ropa puesta (decidida en función de la meteorología)
  • Malla larga, camiseta de manga larga y cortavientos.
  • Zapatillas de trail Asics Trabuco
  • Calcetines de Coolmax
- Mochila Diosaz 10 que contenía:
  • 2l de agua
  • Chubasquero de plástico (de los chinos) (*)
  • Manta térmica de emergencia (*)
  • Bolsa de plástico con pantalón corto, camiseta m/c y calcetines de repuesto (por si acaso) (*)
  • 7 geles Powerbar Isostar (glucosa y más cosicas, sobraron 5, llevé de sobra para mis compañeros)
  • 5 barritas de cereales (no sobró ni una, pero compartí... ehhh)
  • 1 bolsa de Hacendado con frutas deshidratadas (plátano, pasas...)
  • 2ª capa de abrigo Kalenji
  • Gorra
  • Braga polar (me resultó extremadamente útil)
  • Guantes de seda
  • Pequeño botiquín (vendas, antiinflamatorios, analgésicos, Reflex...) (*)
  • Linterna (siempre hay que llevar una) (*)
  • Silbato (lo lleva la mochila, pero si no hay que llevar uno, mejor de los de árbitro de fútbol) (*)
  • Teléfono móvil cargado y ... ¡con saldo!
  • Bolsas de plástico para la basura
  • Chubasquero (se me cayó en el garaje y no pude llevarlo, claro) (*)
  • Gafas graduadas en su funda. Llevaba lentillas pero nunca se sabe. (*)
  • Gafas de sol (iluso...) (*)
En el coche
  • Juego de ropa seca completa, de arriba a abajo.
  • Toalla para secarse (se me olvidó y usé una camiseta gigante de algodón)
  • Botella isotónica (siempre bebo la mitad en el trayecto de ida para comenzar bien hidratado)
  • Vaselina (imprescindible para pies, importante para ingles)
  • Ropa técnica alternativa. No olvidar los calcetines. Decide allí qué ponerte y qué llevar.
  • Gorra y guantes de forro polar (para entrar en calor después)
Errores o/y omisiones
  • Guantes cortavientos
  • Chubasquero (que se cayó en el garaje) o Gore-Tex
  • Crema solar (para antes) y After-sun (para después)
Más fotos


Dos iguales para hoooooy ;-)


Con Ana, mujer de Sergio. Un placer.


Desde el helicóptero rojo :-D

Fotos cobijados en la cumbre de Peñalara


Andreas implorando los 30ºC

Está cayendo una buena, ¿eh Sergio?

Juan autofotografiándose

Carlos: "Yo subo a cuerpo, que soy de Ávila"

Zerolito ejerciendo de Pippin en la Compañía.

Entrenos MAM - 6 Junio - Rodarán Cabezas

por: Zerolito

No sabía cómo titular el post. De hecho no se cómo escribir ni qué contar, ya que las vivencias experimentadas por este piltrafilla el sábado pasado darían para escribir un libro. Tal como lo cuento, ha sido la experiencia atlética más dura que haya experimentado nunca, si bien una de las más enriquecedoras. ¿Títulos? "El Paso de Caradhras", "Llamando a la Puerta Negra", "La Senda está cerrada", "Despertó el Balrog", "Cara a cara frente a Sauron"... Así que voy a empezar a escribir y ya veremos por dónde sale.


Quedamos a las 8:30h en Navacerrada. Yo iba con tiempo y llené mi Diosaz y la de Carlos en la Fuente de los Geólogos para empaparme de la Sierra desde el principio. El frío reinante y el agua helada que chorreaba por mi mano eran el preludio de lo que viviríamos a más de 2200m de altura. Reunión de la Compañía del MAMillo tras un café y partimos hacia Bola a las 9h.


Carlos, Zerolito, Andreas, Sergio y Juan. Foto cortesía de Ana.

La subida al Alto de Guarramillas (Bola del Mundo) no presenta mayor dificultad, salvo que para mí los primeros minutos de cualquier actividad me suponen un esfuerzo importantísimo. Debe ser que voy a válvulas, como mi ampli Fender, y hasta que no calientan no funciona correctamente. Desde allí iniciamos la bajada por la Loma del Noruego que nos llevará al Puerto de Cotos. Es una bajada larga y bonita, truncada por apenas tres pequeñas rampas en un trayecto de casi 5km. Yo la tenía ganas, ya que era uno de los dos puntos del recorrido que desconocía (al menos corriendo). Del otro ya hablaré, ya...


Primeras brumas en Bola del Mundo

Paramos en Cotos, nos alimentamos y atacamos la subida a Peñalara por Peña Citores. Fui muy atento por el viejo conocido pinar que nos acoge, protegiéndonos del frío reinante. Pero a pesar de eso no fui capaz de ver en qué punto nos desviamos en la Primera Zerolada y que nos hizo salirnos del camino a Peñalara. Salimos del pinar y de repente la niebla, el frío y el viento hacen su aparición. Empezamos a subir por la loma de Dos Hermanas para coger la cuerda que nos llevará a Peñalara.


El pinar en Citores contrasta con los neveros que nos encontramos poco después

La subida fue increíble. De repente empezó a caer una granizada de aúpa. El granizo, del tamaño de pequeños granos de arroz, viajaba casi horizontal y a una velocidad de vértigo. La niebla nos envolvía, la sensación de frío era brutal, debíamos estar sobre los 2ºC pero el viento se ocupaba de que nuestra percepción fuera de varios grados bajo cero. Pero lo peor era que el granizo nos laceraba. Bueno, nosotros decíamos que nos exfoliaba, en nuestro particular humor negro. Cada poro de piel no cubierto por ropas era cruelmente aguijoneado por el incesante granizo. Carlos y yo nos rezagamos un poco y nos costó seguir el camino de hito en hito. Finalmente nos reagrupamos en un antiguo búnker de la Guerra Civil Española. Esta vez no eran milicianos sino montañeros los que nos resguardábamos como podíamos de la ventisca. Comimos algo, nos pusimos ropa y enfilamos hacia la cima con el único fin de hacernos una foto y emprender la bajada.


Cima de Peñalara (2430m)

En la foto no se nota mucho pero estamos ateridos por el frío. El viento era tremendo y sólo pensábamos en hacernos la foto y tirar para el valle. En esoso momentos sentimos cómo se nos congelaban los dedos y la nariz. Pero congelados en su sentido literal. El dolor era intensísimo, no había forma de protegerse en aquellas condiciones, sólo era posible huir. Pensaba en las terribles condiciones que debern sufrir los alpinistas si en unos modestos 2430m de altura, en una zona templada y en el mes de junio el castigo al cuerpo era tan grande. ¿Qué no sentirán ellos en el Himalaya?

La bajada por la loma de Dos Hermanas se hace durísima, pero a medida que descendemos el viento se va calmando, la niebla se convierte en bruma y finalmente unos tibios rayos de sol aparecen. Aprovechamos para reagruparnos, chequear daños y continuar la bajada por un sendero fuera del camino principal. De repente me veo bajando con Sergio. Nos destacamos del grupo rápidamente y yo disfruto por ser capaz de siquiera seguir a este enorme trotamontes. Llegamos a Cotos y aprovecho para llamar a Coral, estirar y comer y beber algo.


Andreas y un recién descongelado Juan bajando hacia Cotos


El precioso Valle del Lozoya nos recibe en el descenso


Reagrupados y tomando decisiones

Tras reunirnos de nuevo en Cotos empieza la auténtica fiesta. Habíamos evaluado la situación en Peñalara y creíamos que no podríamos subir a Cabezas, vista la que estaba cayendo. Pero al bajar al valle vemos que está despejado y nos animamos a intentar la ascensión. Así que descendemos por el Refugio del Pingarrón y cogemos el PR-27 que nos llevará a la cuerda de Cabezas de Hierro. En ese momento Aspen, que se había torcido el tobillo en la bajada de Peñalara varias veces, lanza un grito de dolor: había ocurrido otra vez. Tras hablar un rato decide no hacer los tubos y subir por la Loma del Noruego hacia Bola y esperarnos allí, ya que la ascensión a Cabezas era peligrosa en su estado. Hasta luego, compañero.

Llegaba la hora de la verdad. El camino es ahora un precioso bosque, salpicado de arroyos que tenemos que cruzar y con varios árboles literalmente de cuento. Preciosa zona, calma chicha que precede a la verdadera batalla. Acabábamos de perder un integrante de la Comunidad y nos enfrentábamos directamente al principal escollo de nuestro viaje.


El gran Sergio, nuestro Aragorn particular. Bravo montaraz y estupendo compañero.

El PR nos lleva a la base de la inmensa mole granítica de Cabezas de Hierro. Justo en sus pies perdemos las marcas del PR y, tras varios minutos de búsqueda infructuosa en la que sólo vemos hitos de caminos que no son el que busca Sergio, nos decidimos a subir por el tubo que está más cercano a Cabeza de Hierro Menor. La subida se hace increíblemente dura. Desgasta enormemente, tanto física como psicológicamente. El desnivel es altísimo. Primero las piedras son pequeñas y sueltas, incluso se ven hitos de cuando en cuando. Pero de repente empiezan a agrandarse. El desnivel no disminuye, no. Hay que utilizar las manos incontables veces. Avanzar se hace penoso. Paso a paso y parando cada poco tiempo a tratar de recuperar. El aire parece que se acaba, pero lo peor son las piernas. Las noto blandas, incapaces de sostener e impulsar el cuerpo. Hay veces en las que es difícil incluso guardar el equilibrio.


Ascensión por los tubos de Cabezas de Hierro

Pero hay más. Según ganamos altura las inmensas piedras redondas se convierten en prismas. La acción del hielo ha afilado sus suaves contornos y ahora tenemos que avanzar haciendo equilibrios poniendo el pie en el filo de una roca. El desnivel sigue siendo brutal. Miras hacia arriba y sólo ves un inmenso río de piedras. Roca afilada por todos los lados. Hemos perdido la perspectiva de la cima (señal de que el desnivel ha aumentado) y la sensación de agotamiento, soledad e impotencia se agranda. Es la hora de la verdad en la que la Montaña, como se suele decir, pone en su sitio al montañero. Carlos va desencajado. El enorme esfuerzo está haciendo mella en su recia determinación. Yo siquiera puedo animarle, noto cómo las fuerzas se escapan ante el alud de granito que tenemos delante. Sergio y Andreas nos jalean de vez en cuando desde arriba, pero nuestro paso es penoso.


Ascendiendo penosamente por los tubos


Andreas subiendo por los tubos. No, aún no es la cima.


Mola la perspectiva, ¿eh?

Es en estos momentos tan duros cuando uno puede perder la batalla. La fuerza, la tenacidad y el coraje son socavados como una ola del mar derriba un perfecto castillo de arena. La inmensidad y la dureza de la montaña es inmisericorde, y hace falta una voluntad férrea para seguir adelante. Determinación. Reunir tus escasas fuerzas y dar otro paso. Para. Decide dónde poner el pie. Hazlo. Respira. Así durante una hora interminable. Un mensaje de Aspen nos indica que ha llegado a Bola y que inicia el camino por la Cuerda Larga para ir a nuestro encuentro. Pienso socarronamente que llegará antes que nosotros a la cima de Cabeza Menor.

Así veía Aspen Cabezas de Hierro

Descansamos en la antecima. Comimos algo refugiándonos de la ventisca que se estaba empezando a formar y que nos hizo irnos a toda prisa. El tramo final es de traca, aún más abrupto. Pero finalmente llegamos. La cima no le gusta mucho a Carlos, en lugar de un vértice geodésico como mandan los cánones hay un par de palos torcidos y una vara metálica.

La niebla se nos echa encima. Sergio nos indica que perderse es ahora imposible: hay que seguir la cuerda hasta Bola por el camino marcado con señales de GR (rojas y blancas). Andreas y él se adelantan mientras yo voy con Carlos. Oimos las voces de Aspen que está llegando a nosotros. La bajada es peligrosa, con enormes piedras y un gran desnivel. Carlos me dice contundentemente que me vaya. Su cara está desencajada, no se si pesa más el agotamiento o el abatimiento. Yo quería terminar con él, quedaba lo más fácil, pero no quiero contradecirle. Algo en su mirada me dice que, al igual que ocurrió en Bustarviejo, prefiere que le deje solo. Sabiendo que Aspen le cogerá en unos minutos y que la Cuerda Larga está repleta de montañeros que emprenden el camino de vuelta debido a la inminente tormenta, me despido de él dándole ánimos.


La cima de Cabeza Menor desde la Cuerda Larga, repleta de senderistas

Tenía enormes dudas sobre cómo iba a afrontar la bajada. Si nser excesivamente técnica es peligrosa ya que hay tramos en los que te embalas de una manera brutal. según bajo me doy cuenta de que mis piernas aún responden. No me lo podía creer. Así que decido bajar, no muy deprisa, pero sí rápido. Establezco contacto visual y sonoro con Sergio y Andreas. Pero la niebla y el granizo han vuelto, si bien con menor virulencia que en Peñalara.

El camino se torna blanco en cuestión de minutos. Llego al Cerro de Valdemartín y pierdo las marcas. Vaya tela. Se la dirección que debo tomar, pero no veo las marcas, y no estoy por la labor de hacer kilómetros de más. No señor. Así que tras unos minutos de duda decido esperar a que lleguen los senderistas. El primero que llega me dice que Bola es "eso de ahí". Obviamente eso no era Bola, sino una caseta que hay en el cerro. Me comenta que no conoce muy bien la zona y decido esperar al siguiente grupo. En ese momento... ¡milagro! se disipa la niebla y se adivina la imagen de los repetidores de televisión. ¡Eureka! en la dirección que yo decía. Escucho a la vez las voces que Sergio va dando a intervalos como referencia. El Sol se abre camino y le digo al chico que me vooooy corrieeeeeeendooooo.

Me cruzo con otro montañero que me dice que mis dos compinches acaban de pasar por ahí. Yo, ya relajado, entablo una breve conversación con él. Da gusto saberse cerca de la meta y le deseo suerte. Pero nos faltaba la última: el panorama se vuelve a cerrar y comienza a llover. Pues ná, a apretarse los machos otra vez. El agua torna resbaladizas las piedras y hay que ir con cuidado. Pero consigo llegar a Navacerrada, tras 6h17m de lucha contra los elementos y contra uno mismo.

Voy al bar y me encuentro a Andreas, Sergio y Ana (su mujer) ante sendas tazas de caldo. Me apreto la mía y me voy a cambiar, ya feliz y caldeado por dentro. Lo hemos hecho. En el coche me pongo ropa seca, recobro calor y me parece increíble que esas húmedas y frías ropas estuvieran pegadas a mi cuerpo. Al volver me reuno con Carlos y Aspen ¡¡estamos todos!! y vamos a celebrarlo como merece: con nuestras cervecitas, bocatas, cafés con sobaos y lo que nos pongan.

Celebrando en el Poney Pisador... ejem... Dos Castillas

Las reflexiones de la Comunidad del MAMillo quedaron para después. En ellas Sergio se arranca con una porra y me otorga un más que generoso (a la par que irreal según mis cálculos) 8h15' en un día bueno para el MAM. Aspen iría a su ritmo más o menos (sober las 7h15') y entre medias se sitúa Andreas. Carlos necesita tiempo para digerir la monumental enseñanza que nos ha dado hoy la montaña. Pero ante todo estoy satisfecho, muy contento de haber realizado el entrenamiento más duro que haya soñado nunca, y de haber compartido esos lugares y esta experiencia, que va más allá de lo atlético para convertirse en algo muy personal, con gente de primer nivel. Gracias por vuestra compañía, chicos.

Ahora hay que saborear lo conseguido, que bien valdría una medalla conmemorativa. Gracias por haber leido hasta aquí. En apenas dos semanas sabremos cómo termina esta historia. Por de pronto tengo la sonrisita esa tonta que se te queda cuando has hecho algo grande.