viernes, agosto 02, 2013

TEST - Botellín 200ml Raidlight Flask

por: Zerolito

En este lapso veraniego voy a contar algo sobre el último accesorio que me compré para afrontar el MAM y el GTP. Como sabéis los que seguís el blog, no me gusta comprar por comprar sino que cualquier compra obedece a la solución razonada de una necesidad, así que os contaré cómo surgió ésta.

Cuando me compré la mochila Endurance, que tiene un bidón de 600cc y bolsa de hidratación de 2l, enseguida comprendí la utilidad de llevar dos líquidos separados (generalmente agua e isotónico) en entrenamientos o carreras de larga duración.

En esto llegó la Madrid-Segovia de 2012. Como estrategia de carrera decidí llevar la riñonera hasta Cercedilla y allí cambiarla por la mochila. Mi 800/45º es estupenda, pero sólo tiene un bidón, con lo que hice un apaño con una funda de neopreno para llevar también un botellín de 33 o 50cc de isotónico. Al principio no iba mal, pero en los últimos 30 kilómetros se hizo insufrible. Esto es, aunque hayas corrido bien con ello 35km lo que se te queda grabado es el mal rollo de los 30 posteriores. En Cercedilla me quité con cabreo la riñonera y cogí más que contento la mochila, descartando para siempre ese sistema para llevar dos líquidos.

Pasa el tiempo y asisto a la charla de nutrición que organiza Peñalara (de la que di cuenta en este blog) y descubro dos cosas que hacía mal cuando tomaba geles:
  • Mezclar geles e isotónico en una ingesta provoca un auténtico festival en el estómago que se traduce en gases, pesadez y otros incómodos efectos secundarios. Yo abría el gel, me lo metía en la boca y me lo tragaba, echando un trago de lo que tuviera más a mano -generalmente el bidón de isotónico de la Endurance- para refrescarme, más que nada.
  • Para que la glucosa de los geles se absorba es necesario tomarlos con suficiente agua. Tomar geles diluidos facilita su absorción, pero tomarlos sin beber el agua suficiente provoca que el sistema digestivo obtenga el agua del cuerpo (esto es, lo deshidrate) con lo que el organismo se resiente.
Así que pensando en este tema decidí adquirir el Flask de Raidlight. De esta manera puedo llevar agua e isotónica en mi riñonera si es una salida corta. Pero lo que es más importante, puedo diluir un gel en 200cc de agua y tomarlo poco a poco, sin esa sensación de meterte un pegote de melaza en tu boca reseca y tragarlo como puedas. El sabor del gel es algo menos asqueroso al estar diluído y, sobre todo, aportas gran parte del agua necesaria para que tu cuerpo lo asimile sin déficit. Un par de tragos al bidón/camel después de terminarte el Flask y listo.

El Flask es fácil de poner en cualquier cinta ventral de mochila o riñonera. El botellín, con tapón de rosca, es flexible y pesa poco. Queda bien ajustado en el bolsillo con cierre tanca -he leído por ahí que hay gente que lo usa como bolsillo extra para cámara de fotos o similares-. Aquí un sencillo vídeo (en francés) que ilustra cómo ponerlo en una cinta ventral.

Flask acoplado a la mochila. GTP 2013.
Lo he utilizado en el MAM junto a la riñonera 800/45º y en el GTP con la mochila Endurance y en ambos casos me ha sido de gran utilidad, cumpliendo su cometido sin generar problemas. Nunca he tomado tan bien los geles. Lo único que voy a añadir a este bidón es algún sistema de fijación porque es inevitable que en pruebas tan largas termine desplazándose en la cinta ventral. De hecho Raidlight añadió el Flask a la riñonera 800/45º creando la 1000/45º, que de haber existido hace años habría sido la que me hubiera comprado.

En resumen, el Flask de Raidlight es un accesorio muy práctico por un precio módico (10€). La opción de llevar 2 o más líquidos distintos me parece muy útil para un corredor de largas distancias, sobre todo tras haber aprendido cómo funcionan los geles en nuestro sistema digestivo.