Hace una semana vi este vídeo que realmente motiva y llena de admiración. Se trata de la final del campeonato de Europa de los 60m lisos... ¡para mayores de 90 años!. Corren únicamente dos atletas: por la calle 3 Ilmari Koppinen (95) y en la 4 Emiel Pauwels (94), auténticos ejemplos de vitalidad, esfuerzo, de pasión por la vida. Merecen todo nuestro reconocimiento. La final se decide, plena de emoción, en los últimos metros.
Pero a lo que vamos. Resulta que a Emiel Pauwels le diagnosticaron un cáncer incurable de estómago y decidió no mendigar migajas de vida sin sentido. Él, apasionado atleta y competidor, no quiso que la cruel enfermedad le derrotara, ni a él ni a su familia. Por ello decidió abrir las puertas de su casa a todo aquel que quisiera pasar un rato con él, y la semana pasada celebró una fiesta -la más bonita de toda su vida, según sus propias palabras- justo el día anterior de que se le aplicara una inyección letal. Es belga, y allí está legalizada la eutanasia. Al conocer lo irremediable de su mal, Emiel la solicitó para sí, evitando sufrimiento inútil tanto a él mismo como a su familia, que estuvo con él hasta el último momento -su hijo le acompañó en sus últimos momentos- y que le apoyó en su decisión.
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Emiel y familia brindando |
Sus últimas frases en público son auténticas perlas. Afirmó no lamentar dejar este mundo y no tener ningún miedo a la muerte. Pero ésta es para enmarcar: "¿Quién no quisiera terminar con un vaso de champán y en la compañía de todos sus seres queridos?".
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